Biblioteca pública, Sevilla
Cruz y Ortiz Arquitectos 

Biblioteca pública, Sevilla

Cruz y Ortiz Arquitectos 


Y el proyecto de la biblioteca pública de Sevilla, ¿qué lugar ocupa en vuestra trayectoria?

—La biblioteca es un proyecto que nos gusta mucho, y creemos que ha tenido menos fortuna de la que merece. Es un edificio que está dentro del recinto de la Exposición de 1929, rodeado por los pabellones de los Estados Unidos, Uruguay y Perú, en un solar que fue parte del pabellón de los Estados Unidos. Un lugar muy atractivo pero a la vez muy ruidoso, rodeado de calles con muchísimo tráfico. El edificio es una crujía ancha que va girando y cerrándose sobre sí misma, lo que finalmente genera un patio semiabierto dentro de un parque. Todo el edificio se organiza en torno al patio. Se accede a través de un recorrido muy largo y solo al final se encuentra el patio, un sitio estupendo para leer y que desde el exterior no es fácil adivinar. Es un edificio muy doméstico, muy agradable, que está teniendo mucho éxito entre los usuarios.

—Aquí retomáis la utilización del ladrillo y la cubierta de zinc formando faldones inclinados.

—La elección del ladrillo tiene que ver con el lugar. Este edificio está dentro del recinto de la Exposición, que se construyó casi enteramente en ladrillo, en ese mismo tipo de ladrillo. Es un emplazamiento difícil donde había que actuar con cuidado: el volumen, la cubierta, los materiales e incluso la solución del patio. El edificio está dentro del Parque de María Luisa, que en esta zona presenta un aspecto romántico y desordenado. Sin embargo, la jardinería del patio es muy geométrica, funcionando por oposición al parque exterior. A pesar de que es un edificio bastante grande, se integra bien en la zona y allí no parece tan grande... No parece tan grande porque siempre se ve por partes.

—La planta es muy enigmática, tiene una extraña vibración... Es un edificio ambiguo...

—Es un edificio complejo y que, tal vez por esa ambigüedad, no es fácil de explicar. Una vez que lo visita, la gente lo aprecia mucho.

—Una vez más se insiste sobre el espacio central único. En vuestra obra siempre hay una reflexión sobre el espacio central, más o menos único, abierto o totalmente cerrado.

—Son proyectos de planta central donde en efecto lo más importante ocurre en el centro, en el interior. En casi todos los proyectos, desde la estación de autobuses de Huelva a la de tren de Santa Justa, hay un además, un espacio interior que puede ser un patio, una habitación, o lo que sea, que siempre supone un factor añadido de sorpresa, un hallazgo.

—¿Hay algo de ocultación del interior?

—La voluntad de transparencia, tan frecuente hoy, hace que entre el estar dentro o el estar fuera no exista una gran diferencia. Y a nosotros nos parece que precisamente ése es uno de los grandes patrimonios de la arquitectura, las diferencias entre el interior y el exterior.

—Volvéis a reivindicar entonces lo que es más propio de la arquitectura.

—El gusto actual por la transparencia, en el sentido metafórico tanto como en el literal, hace perder todas las posibilidades de misterio que la arquitectura podría tener. Esta apreciación del misterio la aprendimos de Francisco de Asís Cabrero. Hace muchos años fuimos a Madrid, a dar una conferencia a un colegio mayor, que probablemente fue nuestra primera conferencia. Cabrero asistió, lo cual era una deferencia enorme hacia unos principiantes como nosotros. Y seguramente dimos una conferencia muy aplicada, muy militante, hablando sobre la tipología, sobre la ciudad, y sobre todo este tipo de cosas de las que uno habla cuando no tiene mucha obra que mostrar. Cuando terminamos, Cabrero se acercó y le dimos nuestras más efusivas gracias por haber venido. En ese momento, se puso serio y nos dijo: «Muy bien, ha estado muy bien, pero, ¿y el misterio? ¿Qué podríamos hacer todavía con el misterio?» En aquel momento no entendimos nada, pero veinte años después seguimos contando una y otra vez la misma anécdota porque nos parece que es una de las lecciones más importantes que hemos recibido nunca. A Cabrero aquella conferencia le debió parecer cualquier cosa menos misteriosa. Cuando vemos algunas obras, tan empeñadas en la demostración de una tesis, no podemos dejar de preguntarnos, ¿y el misterio? ¿Qué podríamos hacer todavía con el misterio?...

Conversación de los autores con Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón.
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Cliente Client
Ministerio de Cultura

Arquitectos Architects
Antonio Cruz & Antonio Ortiz 

Colaboradores Collaborators
Blanca Sánchez, Miguel Velasco (arquitectos architects); Miguel Delgado, J. Antonio Molina (aparejadores quantity surveyors)

Consultores Consultants
Bet Figueras (jardinería landscaping);  Enrique Cabrera (estructura structure

Contratista Contractor
Dragados y Construcciones, Polispray (aislamiento insulation), Jolara (cubierta roof

Fotos Photos
Duccio Malagamba