1998 Pedagogía nacional

31/12/1999


La urna necesita la escuela. Y no sólo porque tantos edificios escolares se conviertan en colegios electorales durante el día festivo de la votación, sino sobre todo porque los valores que el adulto expresa en la urna provienen de los que el niño adquiere en la escuela. La aceptación de la diversidad y la convivencia tolerante no son virtudes cívicas espontáneas; son construcciones sociales arbitrarias y frágiles, que se agostan si no se alimentan tenaz y deliberadamente en el entorno familiar, en las instituciones de enseñanza y en los medios de comunicación. Por desgracia, la formación del espíritu democrático no es apenas coincidente con la formación del espíritu nacional del antiguo régimen o con la formación del espíritu nacionalista en algunas manifestaciones del actual, y la escuela termina siendo escenario del conflicto entre el racionalismo iluminista de la democracia mestiza y el romanticismo identitario del nacionalismo étnico. Esta cesura entre la razón y las raíces fractura también la arquitectura de la escuela, que expresa como pocas la ambigüedad y la ambición de las aspiraciones de una época...[+]


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