Viviendas Sociales en la calle Sicilia, Madrid
Nieto Sobejano 

Viviendas Sociales en la calle Sicilia, Madrid

Nieto Sobejano 


La presencia de las grandes infraestructuras de transporte en los bordes de la ciudad define todo un sistema de nuevas coordenadas que invita a reconsiderar las premisas establecidas al construir en la periferia. Este bloque de viviendas de protección oficial junto a la M-30 —el cinturón de circunvalación que rodea Madrid— constituye un ejemplo de cómo los grandes anillos metropolitanos son un emplazamiento propicio para interpretar de nuevo programas conocidos. Su posición a medio camino entre el centro urbano y los suburbios garantiza su accesibilidad y un nuevo concepto de paisaje, en el que las soluciones tradicionales resultan obsoletas para atender las demandas planteadas por las nuevas relaciones entre la vivienda y el automóvil, el reto pendiente que la metrópolis arrastra en el umbral del siglo XXI.

Tal y como exigía la normativa, la propuesta completa el testero este de una manzana cerrada, agotando la edificabilidad permitida. El tratamiento exterior de las tres fachadas que se ven desde la carretera —una frontal y dos laterales— es uniforme y acentúa su condición limítrofe. La distribución de los huecos, agrupados en bandas verticales, configura una secuencia que interrumpe la continuidad de la fachada. Sobre este plano terso se superpone una segunda piel de contraventanas de lamas metálicas que desliza sobre la superficie del enfoscado y mitiga el exceso de soleamiento, aminorando además los efectos del ruido. La velocidad nos permite una lectura rápida que desplaza los planos ante nuestros ojos y produce una percepción dinámica, como si se tratara de una secuencia cinematográfica. El edificio se muestra así como una sucesión irregular y libre de huecos que genera un ritmo vibrante y mutable, una pantalla a la autopista cuya escala no es ya la del peatón, sino la que se percibe desde la vía de tráfico rápido.

El bloque completa una manzana que se enfrenta a la M-30; sus fachadas responden a la percepción dinámica desde la vía rápida con una sucesión de bandas horizontales entre las que se deslizan las contraventanas como los fotogramas de una película 

En contraste con la planeidad de la envolvente exterior, el alzado interior se retranquea para configurar un corredor al aire libre abierto al patio de manzana. Este espacio distribuye las entradas a las distintas viviendas y acoge el núcleo de comunicaciones que da acceso a las cuatro plantas del edificio. Esta configuración se remite a la tipología tradicional de la corrala madrileña y, así, el patio deja de ser un lugar residual para transformarse en escenario de la comunicación y del tránsito. La distribución del programa en el interior del bloque se asemeja a la construcción de un puzzle en el que las dieciocho viviendas se maclan para adaptarse a los estrechos límites del solar, logrando así un rendimiento máximo de la superficie disponible.


Cliente Client

Empresa Municipal de la Vivienda 

Arquitectos Architects

Fuensanta Nieto & Enrique Sobejano 

Colaboradores Collaborators

Miguel Mesas (aparejador quantity surveyor) 

Contratista Contractor

OHL

Fotos Photos

Eduardo Sánchez