Torre Millenium, Sabadell
Batlle i Roig 


Símbolo del Sabadell de los años ochenta, la avenida Maciá constituye el eje comercial y residencial en el que se apoya el nuevo modelo económico y urbano de la ciudad. Controlada con precisión desde la normativa, la volumetría mixta que configura esta calle incluye una torre que supera por primera vez la altura del campanario de la iglesia. El solar asignado para su construcción se sitúa cerca del parque Cataluña y sus aledaños conforman un fragmento heterogéneo de ciudad, en el que zonas de casas unifamiliares ceñidas a la alineación de grandes manzanas alternan con edificios de dimensión dispar, como un estadio o un centro comercial. La torre Millenium se erige así como foco de actividades en el Eje Maciá, ordenando su entorno más inmediato, y ofreciendo además un mirador desde el que disfrutar de espléndidas vistas.

Con un programa que combina locales comerciales en planta baja y oficinas repartidas en las veintidós alturas superiores, este prisma de aristas romas hunde su estructura cuatro plantas bajo rasante para albergar el aparcamiento. Frente a las proporciones cuadradas previstas por la normativa, la planta adquirió un contorno ligeramente rectangular con el fin de presentar un perfil más esbelto hacia ese escaparate que es la avenida. Subrayando su ligereza, el fuste de la torre matiza su encuentro con el suelo mediante el volumen acristalado que alberga la planta baja, posándose sobre la alfombra de piedra gris que facilita su encuentro con el espacio público. Un núcleo de hormigón ligeramente descentrado esconde escaleras, ascensores y servicios, permitiendo instalar en cada planta hasta cuatro empresas independientes sin necesidad de emplear pasillos. Con el fin de liberar la fachada de todo compromiso estructural, los ocho pilares se retranquean tres metros y medio de la envolvente, permitiendo la libre compartimentación de los despachos.

Pero el gesto más radical del proyecto ha sido desterrar de la cubierta los aparatos de climatización, para utilizar este lugar privilegiado como espacio para el deporte. Las instalaciones se ubican entonces a media altura, acortando recorridos y evitando la duplicidad de conductos inherente a las instalaciones en la azotea. El edificio pasa así de comportarse como una chimenea que expulsa el aire viciado por un único orificio en lo alto, a transpirar como un brazo, a través de múltiples poros en toda su longitud. Esta decisión funcional hilvana además con franjas de rejillas de ventilación la piel tersa de aluminio y vidrio que, con piezas curvas en las esquinas, asegura una visión de 360 grados sobre la ciudad existente y la que está aún por venir...[+]


Cliente Client
Sacresa

Arquitectos Architects
Enric Batlle, Joan Roig, Joan Manuel Sanahuja, Ricardo Sanahuja 

Colaboradores Collaborators
Cristina Maragall, Xavier Gómez; Lluís Roig (aparejador quantity surveyor); Francisca Romero (jefe de obra
site supervision)

Consultores Consultants
Static (estructura structure); 2πR (instalaciones mechanical engineering

Contratista Contractor
FORCIMSA

Fotos Photos
Lluís Casals, Txiqui Haussmann; Paisajes Españoles