Jardín social Timayui
Giancarlo Mazzanti 

Jardín social Timayui

Giancarlo Mazzanti 


Uno de los conflictos más enquistados de Latinoamérica, el que ha convertido parte de Colombia en un campo de batalla durante las últimas cinco décadas, ha tenido como una de sus perversas consecuencias el desplazamiento de sus hogares de entre dos y cuatro millones de ciudadanos, forzados por la violencia de las guerrillas y de los grupos paramilitares. Muchos de estos desplazados se han concentrado en las periferias de las ciudades en busca de refugio, dando lugar a nuevos barrios de escasos recursos y carentes de dotaciones. En uno de ellos, a las afueras de la ciudad caribeña de Santa Marta, se ha construido esta guardería, promovida por el ayuntamiento junto con la Fundación Carulla. Más allá de ofrecer un servicio necesario, el proyecto persigue hacer visible la acción del Estado como método para fortalecer la identidad del barrio y que el nuevo equipamiento sea contemplado por los habitantes como un espacio propio donde poder desarrollar nuevas actividades ciudadanas.

La articulación espacial de la guardería se inspira en la pedagogía de Loris Malaguzzi, pedagogo italiano que concebía la escuela como un laboratorio en el que el aprendizaje de los niños se produce a través de su propia búsqueda, en interacción con los adultos, tanto profesores como familiares, que orientan más que enseñan. Esas relaciones tripartitas se traducen en la pieza básica del proyecto, compuesta de tres volúmenes irregulares apuntados que trazan entre sí un patio triangular. Los módulos así generados se encadenan ordenando la parcela, y permiten por su configuración la eventual ampliación del conjunto. El interior de las aulas se relaciona con el exterior a través de los patios centrales y del hueco que en cada volumen se efectúa en una de sus esquinas. Las zonas al aire libre son esenciales para el aprendizaje de los niños, y así se han creado en ellas escenarios muy diversos, como zonas de juego, aulas exteriores, jardines y huertas.

Gracias al sistema de prefabricación utilizado se pudieron contener los costes de la construcción. El mismo propósito de austeridad se ha extendido a las soluciones constructivas para abaratar el mantenimiento, y por ello se estudió con detalle la mejor orientación de los módulos con el fin de evitar la incidencia solar directa y favorecer la ventilación natural, algo a lo que contribuye la forma troncopiramidal de las piezas. Por su parte, los muros cuentan con un gran aislamiento térmico y se recubren de cerámica al exterior para mejorar su resistencia, mientras que el sistema de recogida de aguas pluviales y negras las recicla para volver a usarlas. 


Cliente Client

Ayuntamiento de Santa Marta, Fundación Carulla

Arquitectos Architects

Giancarlo Mazzanti

Colaboradores Collaborators

Andrés Sarmiento, Susana Somoza, Néstor Gualteros, Oscar Cano, Lucía Largo

Consultores Consultants

Nicolas Parra (estructura structure)

Fotos Photos

Iwan Baan; Jorge Gamboa