Utopías cooptadas

31/12/2003


A primera vista, la Nueva Babilonia situacionista y las ciudades espontáneas de Archigram pertenecen a universos contrapuestos: el archipiélago de fragmentos en que la psicogeografía de Guy Debord convierte París, o las ramificaciones tortuosas de la utopía de Constant sobre el callejero transmiten más pesimismo analítico en el despiece y recomposición azarosa que esperanza propositiva en el borroso proyecto escenográfico de ciudad alternativa; por su parte, las elocuentes herramientas gráficas que el grupo británico toma prestadas de los medios de masas comunican con optimismo la alegría colorista de una arcadia tecnológica, tan ociosa y festiva como un perpetuo parque de atracciones. Sin embargo, ambas construcciones visionarias comparten el gusto por las megaestructuras de los años sesenta, la fascinación por la teatralidad circense, y la exaltación del deseo caprichoso y cambiante. La confusión de unos y otros rechaza el orden de la norma para defender el desorden del deseo, pero el resultado final se confunde con el estrépito de la feria o el centro comercial, enredando sus raíces —de las vanguardias artísticas a las tradiciones libertarias o naturistas— en el tronco común de la ciudad del consumo, que ha hecho de sus fantasmagorías y delirios utopías cooptadas...[+]


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