El rebaño desnudo. Dolor y domesticación humana

31/12/2003


Frente a la ficción fatal del cuerpo cibernético, la materialidad orgánica de la existencia humana se impone con gravedad abrupta. La conciencia del cuerpo en la experiencia extrema del dolor o el placer encuentra eco en la percepción agudizada de la arquitectura o el espacio cuando su sustancia física se quiebra o se perfora, y esa misma experiencia de carne vulnerada es el fundamento de nuestra empatía con el animal sacrificado. Habitamos la casa como habitamos el cuerpo, y sentimos las heridas de la construcción como propias, porque laceran la piel geométrica que nos encierra y alberga; pero también nos sabemos parte de un universo orgánico que padece y perece, haciendo inevitable que el dolor animal nos golpee con saña. La maza que derriba y el arma que apuntilla nos dañan por igual; sobre ambas proyectamos la sombra de un cuerpo material y frágil, y es en esa intemperie agreste de náufrago arrojado al mundo donde quizá resida la estética del espacio protector y la ética de la vida protegida. Tanto el paisaje físico como el entorno orgánico forman parte de nuestro equipaje de tránsito, y el cuerpo doméstico y desnudo aguarda en el lugar de intersección...[+]


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