Obras que se exhiben

31/12/2003


La arquitectura legitima la moda, pero también la moda legitima la arquitectura. Georges Rech o Louis Vuitton avalan y son avalados por los alabeos de aluminio del restaurante del Pompidou, facilitando un ejemplo exacto de las sinergias del diseño: obras tan irreductibles como las bodegas de Herzog y de Meuron o las termas de Zumthor obtienen y otorgan réditos simbólicos cuando son elegidas como escenario de presentaciones de moda. Si Nouvel anuncia Swissair frente a su Institut du Monde Arabe, y Gehry muebles de Knoll vestido de jugador de hockey, ¿por qué escandalizarse cuando Koolhaas publicita su Villa d’Ava con una jirafa o Van Berkel usa una agencia de modelos para el reportaje de su casa Moebius? Los arquitectos han ingresado sin empacho en este clima exhibicionista, y si Zaha Hadid se limita a promover programas informáticos, el lema de Laurinda Spear es todo un manifiesto: «La gran arquitectura... te recibe con un guiño y te despide con una sonrisa». Ante el impudor fetichista de una cópula con la moda que llega a la venta electrónica de un ‘Himmel:bra’para groupies de los vieneses, la Christine Keeler que oculta su desnudez tras la imitación de Jacobsen resulta un retrato nostálgico de la inocencia de los sesenta. Pero entonces nadie recordaba al Loos sartorio...[+]


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