Parque público, Mollet del Vallés
Enric Miralles 

Parque público, Mollet del Vallés

Enric Miralles 


Formando parte de la periferia industrial de Barcelona, este enclave de Mollet del Vallés se convertirá en uno de los principales accesos a la ciudad cuando se lleven a cabo las transformaciones previstas en el sistema de tráfico. En un territorio fronterizo en el que la condición urbana está aún por definir, el proyecto del parque se aborda contando con una hilera de plátanos como único dato previo. Ante la falta de rasgos identificativos capaces de regenerar el barrio, el proyecto superpone al perfil del suelo existente un edificio para centro cívico y ludoteca, que se prolonga en el parque como una topografía artificial, desde cuyas rampas y pasarelas los visitantes se moverán como arqueólogos sobre un sustrato a explorar, una alfombra continua que quiere constituirse en dominio de lo público y lo compartido.

Con una hilera de plátanos como único dato de partida, este solar periférico adquiere una identidad propia mediante un código de signos derivado de los graffiti y otras imágenes netamente urbanas.

Encuadrando en escenarios distintos las actividades que ya existían, la propuesta explora la condición de recinto. Sus límites se configuran por alzados sucesivos que alternan las hileras de plantaciones con pérgolas y pantallas sobre pilares que evocan en su diseño el trazado de los graffiti. Esta tipografía abstracta y sobredimensionada arrojará sombras sobre el suelo que apoyan el carácter lúdico y pedagógico del parque. Un pavimento duro y cambiante induce desde el color la ocupación de la superficie con actividades diversas. El juego infantil protegido junto al edificio, la zona de petanca y patinaje, las estancias de reposo en los márgenes o el conjunto de fuentes reposan sobre los correspondientes tapices de hormigón y clínquer. La topografía se altera puntualmente, proporcionando una hondonada en el centro para espectáculos teatrales al aire libre. Lo artificial crea el parque, con elementos de colores vivos que se presentan como grandes frutas vistas desde el aire.

La vegetación, en forma de masas compactas, afirma esta división con pequeños bosques que envuelven los bancos y las zonas de estancia. Agrupados por especies, los árboles contribuyen también a caracterizar las distintas áreas funcionales; los sauces rodean así la zona de fuentes, las moreras bordean los juegos infantiles y los eucaliptos se implantan pareados a lo largo del perímetro. Los ejemplares existentes se complementan con otros de la misma familia. Entre ellos, el frescor de fuentes dispersas conduce el movimiento, con agua que aparece y desaparece a lo largo del día, como los charcos después de una lluvia periódica. En la frontera de la ciudad, el parque aguarda como un oasis, con la sorpresa propia de un lugar inventado.


Arquitecto(s)

Enric Miralles

Cliente Client
Ayuntamiento de Mollet del Vallés

Arquitecto Architect
Enric Miralles

Colaboradores Collaborators
Benedetta Tagliabue, J. Miàs, R. Flores, J. Cargol, J. Artigues, M. R. Green, L. de Colle, N. Álvarez, V. Garriga, S. Maurer; Lluís Cantallops (dirección de obra site supervision)

Consultores Consultants
PGI, Josep Juliol (instalaciones mechanical engineering); Ove Arup (estructura structure); Makoto Fukuda (fotomontajes photocollages

Contratista Contractor
Construcciones y Obras Públicas y Civiles, S.A.

Fotos Photos
Giovanni Zanzi