Manzana Diagonal, Barcelona
Rafael Moneo 

Manzana Diagonal, Barcelona

Rafael Moneo 


La 'Manzana Diagonal' —comprendida entre la Diagonal y Deu i Mata, Numancia y Entenza— es hoy un vacío entre la ciudad que todavía es fiel al Plan Cerdá, y por tanto continua basada en la idea de edificación cerrada, y aquella otra fruto de la planificación de los años sesenta y setenta, caracterizada por la discontinuidad y la edificación abierta. Los más de trescientos metros de fachada sobre la Diagonal —vía generosa y peculiar, que es a un tiempo espina dorsal del Ensache y principal arteria de acceso a la ciudad— otorgan a la manzana un especial valor, máxime si se tiene en cuenta la centralidad de la zona.

De ahí que, desde los primero esquemas, se tratara de potenciar esta presencia del nuevo conjunto urbano sobre la Diagonal, planteando una estrategia urbanística que pretendía la trsnformación dela ctual vacío en un nexo de unión entre los sectores de ciudad antes mencionados.

La respuesta a tales propósitos en términos arquitectónicos y urbanísticos —vencedora de un concuros internacional celebrado en 1986— fue proyectar un edificio longitudinal que corre paralelo a la Diagonal a lo largo de toda la manzana, emplazando tras él un parque en el que se levantaría un hotel, un centro de convenciones y unas escuelas.

Pero construir un edificio de más de trescientos metros de longitud no era tarea fácil. El hecho de concentrar la mayor parte del volumen que las oirdenanzas permitían cosntruir sobre la manzana en un solo edificio iba a dar lugar a una ingente masa que era preciso tratar con sumo cuidado. Para que tan importante volumen no se percibiese como una masa indiferenciada se han quebrado y segmentado tanto la planta como el perfil, y se ha perforado el edificio con generosidad en todos aquellos puntos en los que la atención a los diversos accidentes urbanos así lo reclamaban. Los pasos que llevan al centro de convenciones y al hotel, y que prolongan, ateniéndonos a lo estipulado en las bases, las alineaciones de la calle Anglesola, son cruciales para conseguir permeabilidad al interior de la manazana que se bsucaba. La visión tangencial que con tanta frecuencia se tiene del edificio abogaba también en favor del sistema de retranqueos al que se confió la reducción virtual de la masa del mismo.

El perfil del edificio, por último, atiende a la jerarquía de las vías transversales, y la mayor altura dada al mismo Numancia lo orienta de modo que la esbelta fachada se convierte en celebración del acceso a la ciudad.

En un momento en el que puede decirse que el posmodemo está agotado y en el que la alternativa neotecnológica produce edificios de dudosa imagen y no siempre buen uso, el edificio de la ‘Manzana Diagonal’ apuesta por los valores de una arquitec­tura con voluntad de crear ciudad que se expresan potenciando al máximo los elementos más esencia­les del lenguaje de la arquitectura moderna.

De ahí el énfasis que se ha puesto en equilibrar las masas mediante un control casi escultórico, y la importancia dada a una visión espacial de la arqui­tectura que cabe advertir tanto en los pasos anterior­mente mencionados como en la galería, donde los cambios de escala y un cierto gusto por lo disconti­nuo proporcionan una variedad de perspectivas e imágenes que hablan de la densidad y diversidad de actividades que tienen lugar en el edificio. La mul­tiplicidad de usos —oficinas, aparthotel, centro co­mercial— ha estado bien presente en el proyecto, y el estudio de las plantas y las secciones revela hasta qué punto las soluciones arquitectónicas adoptadas están siempre alerta a las sugerencias dictadas por el programa. Una discreta pero consciente réplica a la idea de edificio como simple contenedor, hoy tan al uso, se deja sentir en el proyecto.

Pero, junto a estos mecanismos próximos a la tradición moderna, la importancia dada al hueco como elemento característico en la definición de la arquitectura explica por qué se menciona «la volun­tad de hacer ciudad». En efecto, el hueco, en lo que tiene de elemento reglamentado, anónimo, capaz de multiplicarse, es, a nuestro entender, el elemento arquitectónico urbano por antonomasia. El edificio Diagonal así lo entiende y la atención al diseño del mismo —proporción, medida, construcción— y a su manipulación —ritmos, distancias, escalas— es­tá siempre presente en su arquitectura.

Los materiales usados, hablan también de este deseo de que el edificio se presente ante la ciudad con la dignidad que el lugar reclamaba. Travertino romano y granito africano, acero y vidrio, se con­vierten en ingredientes determinantes de los muros, con la esperanza de que verán pasar los años sin merma de su hermosura, ofreciendo así a la ciudad el testimonio de permanencia que siempre tuvo...
[+]


Cliente Client

Aseguradora Winterthur Winterthur Insurance Company.

Arquitectos Architects

Rafael Moneo y Manuel de Solá-Morales.

Colaboradores Collaborators

Lluís Tohella, Antón M“ Pámies, Andrea Casiraghi, Francesc Santacana, Lucho Marcial, Félix Wettstein, Isabel Pericas, Román Cisneros, René Hochuli, Kate Webb y Toni Casamor; Oriol Mateu (dirección de obra site supervision).

Consultores Consultants

Mariano Moneo, Eimsa (estructuras structural); Sereland y Técnicas Reunidas (instalaciones mechanical and electrical).

Contratista Contractor

Agromán-Holzmann.

Fotos Photographer

Andrea Casiraghi.