Centro de visitantes, Almonte
Cruz y Ortiz Arquitectos 

Centro de visitantes, Almonte

Cruz y Ortiz Arquitectos 


En la periferia del parque Nacional de Doñana, junto a la localidad de Matalascañas, una parcela de 150 hectáreas entre el litoral y la carretera de Mazagón fue elegida para construir dos edificios que actuaran de transición entre el parque y el núcleo urbano: un instituto de investigación dependiente de la Universidad de Huelva y un centro de visitantes que han sido recientemente terminados. Situado en un acantilado de arenas fijas que se eleva hasta diez metros sobre la playa y con un pinar como denso telón de fondo, el centro de visitantes se encuentra semienterrado en la arena para ceder todo el protagonismo al sinuoso horizonte de dunas. 

Con el doble cometido de conservar los esqueletos de cetáceos que quedan varados en las playas de Doñana y proporcionar información sobre el entorno previa a la visita al parque, el edificio se plantea como un contenedor cerrado que reproduce en su cubierta el perfil caprichoso de las dunas. Formando un cuerpo de desarrollo lineal paralelo a la pendiente del terreno, el programa se agrupa en tres bandas sucesivas. 

Una primera crujía agrupa el acceso, la tienda, la biblioteca y el porche que ilumina estos espacios, y se adosa a la sala intermedia dedicada a la exposición de los animales, que constituye el eje de la intervención. Desde esta sala central se accede a una sucesión de salas irregulares a través de un filtro de espacios cerrados que albergan las instalaciones de control. La única referencia exterior en el ámbito del museo se produce en la sala de cetáceos, donde las columnas irregulares de la pasarela elevada en uno de sus flancos, filtran la luz que se refleja en el estanque del porche. Sólo al salir del museo, desde la tienda, se descubre este mecanismo de iluminación. El extremo opuesto del edificio se remata con las dependencias dedicadas a los talleres y laboratorios de estudio y conservación, ordenados en torno a un pequeño patio.

En la nave dedicada a la exposición de ballenas, la luz se filtra a través de las columnas que sustentan la pasarela elevada en uno de sus flancos; el lado opuesto acusa el contorno irregular de las restantes ámbitos del museo.

La unidad de un conjunto de espacios y usos tan dispares se consigue mediante un mismo plano de cubierta que registra las incidencias de la planta y una sección continua superpuesta al perímetro. Para subrayar la expresividad volumétrica del cuerpo resultante se apostó por el contraste material entre los paramentos verticales y el plano de cubrición. La chapa de zinc de la cubierta se encuentra así en una arista nítida con los muros perimetrales de hormigón, cuya textura domina también el interior de las salas. Como contraste, la madera se introduce puntualmente en forma de lamas verticales superpuesta a los escasos huecos del centro y como adoquines en el pavimento inclinado del interior.[+][+]


Cliente Client
Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía

Arquitectos Architects
Antonio Cruz & Antonio Ortiz 

Colaboradores Collaborators
Belén Rivera; Manuel Delgado (aparejador quantity surveyor)

Consultores Consultants
Tedeco: E. Cabrera, M. López (ingeniería engineering); Gadian: E. González, C. Muñoz (instalaciones mechanical engineering

Contratista Contractor
EGMASA; Heraklith (aislamiento insulation); Jorala (cubierta de zinc zinc roof)

Fotos Photos
Fernando Alda