Saga-fuga de García y García

Luis Fernández-Galiano 
31/10/2016


Hay trayectos solitarios y biografías corales. La de Ángela García de Paredes e Ignacio García Pedrosa pertenece a esta última categoría, y ello no sólo por su condición de matrimonio y dueto profesional cuanto por sus diez años de formación en el estudio del padre de Ángela, José María García de Paredes, y el inevitable vínculo de ambos con la extensa red familiar y amistosa tejida en torno a Pepe y a su esposa Maribel Falla, sobrina del compositor y engarce de los arquitectos con el mundo de la música. Se cumplen ahora tres lustros de la desaparición prematura del maestro andaluz y madrileño, una muerte súbita que hizo asumir la responsabilidad del despacho a la joven pareja, llevando a término proyectos en marcha como las viviendas de la M-30, el polémico auditorio de Cuenca en la hoz del Huécar y el Centro de Congresos y Auditorio de Murcia, que al rematarse en 1995 puso punto final a la herencia directa del padre de Ángela; Nacho y ella, por tanto, llevan ya una década dedicados en exclusiva a sus propios proyectos, y es momento oportuno para hacer un balance provisional de su trabajo: un balance, sin embargo, que debe necesariamente iniciarse con sus raíces en el taller paterno, aquí entreveradas por mis propias deudas biográficas con el arquitecto ausente... [+]
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