Opinión 

1994. Tiempos de mala memoria

El fin de siglo y sus signos

Luis Fernández-Galiano 
31/12/1999


El siglo tarda en morir. Estocado en Berlín y apuntillado en Sarajevo, este animal sombrío humilla la testuz entre vómitos de sangre y convulsiones. El fango carnicero de la gran guerra dio cuenta de su antecesor en el ruedo, un siglo XIX cárdeno y reticente, sobrado de peso y corto de remos. La bestia oscura y hermosa de nuestro siglo vaciló en el profundo umbral de los corrales, embistió con vanguardias astifinas en el primer tercio, recibió con entereza varas totalitarias y salió del castigo lista para una faena interminable y adornada. En el trance último, la casta se ha revuelto frente al acero: el animal se resiste a la muerte, y el siglo venidero oculta sus rasgos en la penumbra gris de los chiqueros…[+]


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