A diez minutos a las afueras de París, en un entorno de construcciones heterogéneas, junto a una autopista y unas vías de tren, se ubica el nuevo parque de bomberos de la pequeña ciudad de Nanterre. La necesidad de incluir en el programa un número elevado de viviendas para los trabajadores condujo a la decisión de dividir el edificio en dos cuerpos con dos identidades muy diferentes: uno horizontal, más introvertido, donde se alojan los usos propios del parque, y, asentado sobre éste, otro vertical en el que se sitúan los apartamentos y que configura un frente a lo largo de la avenida de la República, paralelo a la autopista, dotando al edificio de una notable presencia urbana.

El zócalo de dos plantas en forma de U se diseñó siguiendo parámetros de eficiencia. La disposición de cada uno de los espacios vino dada como consecuencia del estudio de los movimientos de los bomberos y el tráfico de los vehículos, tratando de minimizar el tiempo requerido hasta alcanzar sus posiciones (la normativa exige que en un minuto se pueda llegar al patio central desde cualquier punto del parque). Por ello, los talleres y los garajes conectan directamente con este patio en cuyo centro se alza una pequeña torre de entrenamiento pintada del color del asfalto.

Sobre el basamento existe un piso intermedio destinado a instalaciones, que proporciona una mayor independencia a los dos volúmenes. El cuerpo superior lo forman tres bloques de cinco plantas comunicados por pasarelas transparentes, diseñados para conseguir la máxima calidad en las viviendas. Hacia la ruidosa avenida, aunque contando asimismo con vistas al futuro parque de Chemin de L'Île, se localizan los núcleos de comunicaciones, las cocinas y las salas de estar; estas últimas, que ocupan los puentes de comunicación entre los bloques, también abren al sureste disponiendo de una soleada terraza.

Los materiales se eligieron por su resistencia, durabilidad y facilidad de mantenimiento, asignándose según los distintos usos. Así la contraposición entre los dos cuerpos, vertical y horizontal, deja de ser simplemente formal, estableciéndose un diálogo entre las distintas texturas: la chapa brillante de acero inoxidable del zócalo — que se extiende a su vez a la cubierta, entendida como una quinta fachada visible desde los edificios vecinos— se dispone en vertical y con ventanas horizontales, contrastando así con los paneles de aluminio mate, color cobre, colocados en horizontal y con huecos estrechos de suelo a techo de las viviendas. En éstas, láminas de PVC confieren color a los vidrios dobles, mezclando el transparente y el dorado con el amarillo, naranja y rojo, que evocan los tonos del fuego... [+]


Obra

Parque de bomberos y viviendas, Nanterre.

Cliente

Jefatura de Policía. 

Arquitectos

Jean Marc Ibos y Myrto Vitart.

Colaboradores

Marie-Alix Beaugier, Stéphane Bara, Agnès Plumet.

Consultores

Khephren (estructura); Alto (ingeniería); Atec (aparejadores); Casso & Cie (seguridad).

Contratista

Hervé. 

Fotos

Georges Fessy.