Auditorio de Música, Barcelona (en proyecto)
Rafael Moneo 

Auditorio de Música, Barcelona (en proyecto)

Rafael Moneo 


Cuando el lugar es inhóspito y no ofrece al arqui­tecto aliciente alguno, el provechoso diálogo entre lugar y arquitectura se reduce, desgraciadamente para él, a un monólogo. El edificio se instala en el lugar con más obligaciones, ya que a su costa se producirá la transformación de éste. Si hay fortuna, lo que comenzó en angustioso monólogo se con­vertirá en animado diálogo.

Esta forzosa y forzada autonomía del edificio —que no otra cosa se quiere decir cuando se habla de monólogo— se manifiesta en el caso del Audi­torio de Barcelona en una arquitectura contenida y compacta. Esta, sin embargo, debe albergar y dar cobijo a un complejísimo y extenso programa: dos salas de conciertos —una con capacidad para 2.500 espectadores y la otra para 700, con todos los servi­cios que tales salas traen consigo—; salas de ensayo para orquestas e intérpretes; un museo de la música; biblioteca; un Instituto de Altos Estudios Musicales; salas de grabación y de música experimental; res­taurantes, almacenes, etcétera. Ante un medio sin rasgos característicos determinantes, y frente a tan amplio programa, el proyecto ha optado por la contención, por el rigor que impone un volumen estricto, dictado por la construcción.

Tal volumen se orientará en la no tan isótropa trama del plan Cerdá con extrema economía, aceptando sin temor la alineación marcada por la dimen­sión más favorable del solar como eje longitudinal del prisma que lo caracteriza. Pero también y a renglón seguido hay que hacer constar que el Audi­torio reconoce que allí el Ensanche cambia de signo y pierde energía por la proximidad de la Meridiana, y de ahí que el volumen se presente frontalmente al eje de la calle Ausias March, sobre cuya prolonga­ción desdoblada materialmente se levanta.

Pero, ¿qué implica hablar de una arquitectura compacta? Por un lado requiere definir el sólido que la contenga. En este caso se trata de una retícula materializada en una estructura de hormigón armado plementado con paneles de acero inoxidable oscuro en el exterior y con paneles de roble en el interior. Con ello, la dialéctica entre interior y exte­rior se hace sentir también en los materiales. Por otro lado, la compacidad —y más todavía si se trata de dar respuesta a un programa variado— exige la presencia de vacíos, los cuales, en último término, establecen las distancias y definen contigüidades.

Pero todo ese despliegue de espacios abiertos en un hipotético sólido se apoya, inevitablemente, en trazados exactos, en una planta rigurosa. Sin duda el viejo método de pensar en la arquitectura desde el control de la planta está muy presente en un proyecto como éste. El estudio de las mismas corro­bora que se ha procurado mantener la integridad formal de las salas. En efecto, éstas flotan en el espacio como si se tratasen de figuras que por su forma dan razón de lo que será el uso.

En la sala grande se insiste en la planta rectangu­lar, siguiendo las proporciones canónicas recomendadas por la acústica. Sin embargo, se han quebrado las visiones en el entendimiento de que la experien­cia de la música poco tiene que ver con el fenómeno del teatro, y por tanto no cabe confundir los espa­cios.En la sala grande se insiste en la planta rectangu­lar, siguiendo las proporciones canónicas recomen­dadas por la acústica. Sin embargo, se han quebrado las visiones en el entendimiento de que la experien­cia de la música poco tiene que ver con el fenómeno del teatro, y por tanto no cabe confundir los espa­cios.

Por otra parte hay que advertir que la buscada continuidad de la sala elimina cualquier clasifica­ción jerárquica del público. En la sala pequeña se han seguido los mismos criterios, si bien el resulta­do es más próximo a los ejemplos tradicionales.

Se ha huido de un foyer común para las dos salas. Aquí el foyer es un espacio público, a modo de plaza cubierta, en el que coinciden vehículos y viandan­tes, y que está dominado por una ‘linterna-impluvium’, auténtico origen del edificio. Cabría decir que, en términos ruskinianos, es la lámpara que la arquitectura enciende como homenaje a la música.

Pero esta clara distinción que se produce en planta baja entre las salas, y que parece hablar de dos edificios separados, se torna continuidad en las plantas altas y en el sótano, donde tal continuidad da lugar a que camerinos y servicios puedan usarse indistintamente, con las ventajas que ello supone. Cabe, pues, moverse por todo el edificio sin salir de él, buscando los distintos elementos del programa, ya que éstos conservan su independencia. El caso más extremo de esta independencia nos lo ofrecen el museo, que se estructura circularmente en torno al patio y que tiene un acceso propio, y la biblioteca, cuyo acceso se produce a través de una rampa a la que se confía la animación de una de las plazuelas producidas por el Auditorio. Continuidad c inde­pendencia se cuentan entre los beneficios que trae consigo la arquitectura compacta... [+]


Cliente Client

Instituto Municipal de Promoción Urbanística, Ayuntamiento de Barcelona Municipal Institute fo r Urban Development, Barcelona Town Hall.

Colaboradores Collaborators

María Fraile, Emilio Tuñón, Astrid Peissard y Michael Bischoff, Luis Díaz Mauriño.

Maquetistas Modelmakers

J. de Dios Hernández., J Rey y L. Marcial.

Consultores Consultants

Mariano Moneo (estructuras structural); J.G. & Asociados (ingeniería engineering); Iginio Arau (acústica acoustics).

Contratista Contractor

Fomento de Construcciones y Contratas.

Fotos Photograph

Lluís Casals.