El desorden alrededor

31/12/2003


La parábola óptica de Álvarez Bravo introduce bien la multitud de miradas y reflejos que fingen aportar puntos de vista cuando sólo sumnistran confusión. El caos, es cierto, ha llegado a estar tan de moda como para dar su nombre a un perfume, pero cuando una Bienal de Venecia se realizó bajo el lema ‘el arquitecto como sismógrafo’, Isozaki llenó el pabellón japonés con imágenes del entonces reciente terremoto de Kobe, subrayando que los sismos no son siempre simbólicos, y en esos casos la sociedad espera que el arquitecto sea más el médico de la ciudad que su retratista, atento sólo a expresar el temblor de los tiempos con su aguja sensible. Ya no podemos recuperar la unidad orgánica y armónica del dibujo anatómico masculino, y el mundo alrededor es más semejante al cuerpo de mujer representado por Magritte de forma fragmentaria, pero al ingresar en el escenario revuelto de la vida —con la indecisión pudorosa de los visitantes de la muestra de Marina Abramovic y Ulay, forzados a rozar el cuerpo desnudo de los artistas— debemos ser capaces de inscribir el flujo torrencial de ésta en marcos geométricos que la hagan inteligible. Los paisajes resultantes de ese collage final de fragmentos utópicos tendrán la belleza exquisita y monstruosa de los rostros de Arcimboldo...[+]