Opinión 

1998. Placeres del pliegue

La última vanguardia holandesa

Luis Fernández-Galiano 
31/12/1999


La nueva arquitectura se pliega a las circunstancias. Abandonando las imágenes desafiantes y catastróficas de la deconstrucción, las últimas vanguardias se acomodan al mundo a través de pliegues y dobleces. Si los arquitectos que se reclamaban de Derrida construían edificios quebrados y convulsos, los que citan a Deleuze proyectan formas alabeadas y amables: ya no se trata de expresar las fracturas del mundo, sino de adaptarse a su condición variable. Esta arquitectura reconoce las fuerzas sociales y económicas que la conforman, y se hace flexible para adecuarse a ellas: se dobla para no romperse, y los pliegues expresan esa voluntad transigente. La realidad no se representa o se denuncia; la realidad se gestiona o se negocia, con un pragmatismo que prefiere el pacto al conflicto, que incorpora la contingencia con ductilidad táctica, y que se enfrenta a la complejidad a través de la distorsión geométrica. La deconstrucción desgarraba las mallas regulares de la razón; los pliegues inspirados en Deleuze deforman esas mallas sin llegar a destruirlas…[+]



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