Casa de piedra, Tavole
Herzog & de Meuron 

Casa de piedra, Tavole

Herzog & de Meuron 


En la costa de Liguria, aunque diez kilómetros tierra adentro, la casa de piedra se yergue como una torre vigía buscando el horizonte intuido del mar. Levantada sobre los restos de una edificación derruida, esta atalaya domina desde la cima un valle de olivares y terrazas de mampuesto que proporcionan los planos horizontales en los que es posible habitar y cultivar. Partiendo de este sistema con el que la tradición doma la geografía, la primera decisión del proyecto fue crear una topografía propia que permitiera la vida al aire libre en el entorno inmediato de la vivienda. Sin apenas interferir con el sustrato pedregoso de partida, la casa se posa en el suelo sin despegarse de él, formando un plinto no comunicado con las estancias superiores que asume las irregularidades de la roca.

Lo construido se enfrenta a la naturaleza abrupta imponiendo el rigor de la geometría. Un esqueleto de hormigón forma una malla tridimensional cuya isotropía se altera para extender el espacio doméstico hacia la parte menos escarpada de la ladera. Unos paños de mampostería de junta seca se insertan como plementería en esta retícula, retomando el aparejo irregular de las terrazas agrícolas pero manifestando el carácter no tectónico del cerramiento. Las tres plantas del edificio —dos de vivienda sobre el zócalo que alberga la bodega y el garaje— acusan el orden espacial impuesto por las pantallas de hormigón de la estructura. En su organización no hay vestíbulos ni pasillos, tan sólo habitaciones de dos tamaños distintos que asumen con flexibilidad las funciones que se le atribuyen. Como en las viviendas rurales, los usos se instalan por vía de la costumbre: el baño se podría intercambiar con el dormitorio y la sala con la cocina o el garaje. El nivel intermedio, en el que se encuentran las zonas comunes, se abre a la plataforma de acceso bajo una pérgola que prolonga la estructura de hormigón en dirección este-oeste.

La composición orientada de la planta se subraya al interior adosando la escalera y la chimenea a la pantalla que recorre el eje. Los huecos, a haces interiores, ponen de manifiesto el grosor del cerramiento a través de sus jambas revestidas de grandes lajas de pizarra. Una ventana horizontal y continua rasga por completo tres de las fachadas del piso superior, incorporando al estudio y las habitaciones el paisaje circundante. El plano que lo cubre no es un tejado al uso. Presente en el alzado en forma de un escueto alero de hormigón, su pendiente se invierte para actuar de cisterna que recoge el agua de lluvia; el recurso antiguo que garantiza la autonomía de un refugio solitario de nuestro tiempo.[+][+]


Client

E. K. Meid, München-Gräfelfing

Herzog & de Meuron Project Team

Partners: Jacques Herzog, Pierre de Meuron.  

Photos

Margherita Spiluttini