Premoniciones y ecos

31/12/2003


El arquitecto de las torres destruidas por el terrorismo aéreo de un saudí wahabita lo fue también de aeropuertos en Arabia Saudí, y alcanzó la mayor notoriedad crítica con una demolición: la de su barrio Pruitt-Igoe en St. Louis, cuya voladura en 1972 sirvió a Charles Jencks para declarar la muerte de la modernidad. Pero Minoru Yamasaki fue sobre todo un constructor de rascacielos, y el logro del récord de altura con la Torres Gemelas le procuró un rosario de encargos que se extienden hasta la póstuma torre Picasso madrileña. Acogidas en su momento con la desconfianza que muestra el anuncio de 1968 en el New York Times —donde se recoge el riesgo del impacto de una aeronave— las torres se convirtieron en iconos, objetivos de simuladores de vuelo en juegos de ordenador, destruidas premonitoriamente en la carátula de un disco de rap o fotomontadas en forma de cruz, justo un año antes de su destrucción, para ilustrar un texto de Rushdie sobre la religión en las elecciones del imperio, en una composición inspirada por una torre cruciforme publicada en otro diario. El penacho de humo del 11-S es ya una imagen mítica de nuestro tiempo, como fondo del Empire State que tras el desplome volvió a ser el techo de Nueva York o evocado en anuncios bienintencionados u oportunistas...[+]


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