Opinión 

Yamasaki redux

La biografía paradójica de un americano asiático

Luis Fernández-Galiano 
31/10/2001


El caso es que a los arquitectos nunca nos gustó Yamasaki. Su extraordinario éxito profesional, que le llevó a construir los rascacielos más altos del mundo, fue sistemáticamente acompañado por las malas críticas. Las propias Torres Gemelas, cuya trágica destrucción ha suscitado numerosos lamentos arquitectónicos, fueron recibidas en su día con abierta hostilidad. Aunque la inevitable visibilidad física y simbólica del World Trade Center garantizase a su autor un lugar en los libros de historia, la imagen que hasta ahora con mayor frecuencia se asociaba al nombre de Yamasaki en los manuales era una voladura controlada: la de uno de sus primeros proyectos, un conjunto de viviendas sociales cuyo calamitoso fracaso sirvió a la crítica como ilustración del naufragio de la arquitectura moderna. Paradójicamente, la popularidad posterior del arquitecto entre sus clientes árabes y asiáticos se basaba precisamente en su habilidad para vestir construcciones modernas con ropajes evocadores de la tradición vernácula; e irónicamente, a las torres ahora desaparecidas se les reprochaba simultáneamente su abstracción burocrática y su piel neogótica: ser demasiado modernas en su elementalidad geométrica y demasiado historicistas en los ecos venecianos de sus nervios verticales... [+]


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