La historia se acelera

31/12/1999


El ritmo de las estaciones y los días no gobierna apenas el latido de la historia, que se remansa o se acelera como un corazón dormido o desbocado. Tras la caída del muro se abrió una etapa de incertidumbre que hacía previsibles las arritmias cardíacas, pero aún así nada nos había preparado para la vertiginosa sucesión de acontecimientos que han hecho de 1991 uno de los años más veloces del siglo, caudaloso de cambios irreversibles y fracturas históricas. Se inició con una guerra en el Golfo Pérsico imposible de asociar a ningún otro conflicto bélico anterior, tanto por la desigualdad tecnológica de los contendientes como por la naturaleza virtual y fantasmagórica de su cobertura por los medios, y se cerró con buena parte de los países europeos suscribiendo en Maastricht un tratado de la Unión que traza para el continente una geografía política inédita. Y entre esa «tormenta del desierto» que puso a prueba el nuevo orden mundial surgido de Berlín, y el sueño compartido de los Estados Unidos de Europa, una convulsión en el Este que fracturó en pedazos la vasta Unión Soviética y agrietó dolorosamente la Federación Yugoeslava, dando lugar a la aparición de un puñado de países nuevos en Europa oriental que obligan a rehacer todos los mapas...[+]


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