Vértigos finimilenarios

31/12/1999


El fin de un milenio exige el adecuado pánico. Pero a nosotros nos será negado: no habrá tiempo. Para disfrutar decentemente del terror milenarista, es imprescindible habitar el planeta con un ritmo sosegado y vegetal que alimente incertidumbres, proyecte ansiedades e imagine fantasmas. Sin embargo, la velocidad insensata a la que todo se mueve en estas postrimerías no puede inducir sino al vértigo. Y la náusea, como bien saben los que han experimentado la sensación desvalida y abisal de los mareos persistentes, es del todo incompatible con las grietas del pánico...[+]


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