Viviendas sociales en Aktur Lakua, Vitoria

Miguel Ángel Campo  Roberto Ercilla  Francisco Mangado 


Aktur Lakua —un macrosector de la periferia de Vitoria que se empezó a concebir a finales de los años setenta— es el entorno todavía sin definir elegido para construir 168 viviendas sociales. Con sus calles apenas dotadas de las instalaciones urbanas mínimas y sus equipamientos aún por construir, la cuadrícula de pequeñas manzanas dibujada por el planeamiento constituye la única referencia del proyecto. En el límite norte de este barrio en proceso de convertirse en ciudad, un solar de más de una hectárea es el soporte físico de una actuación que quiere fomentar la vida de vecindario desde la misma ordenación de la parcela.

Cuatro bloques lineales se agrupan dos a dos para definir en el centro un espacio arbolado común. Un patio recorre cada uno de los dos edificios que resultan, permitiendo reducir el número de núcleos de comunicación.

Cuatro bloques lineales se agrupan así de dos en dos para definir un espacio común entre ambas agrupaciones, cubierto por tres hileras de árboles. Un paso peatonal atraviesa esta manzana abierta, facilitando la relación del patio abierto de la manzana con la calle. El tema del vacío entre lo construido como lugar de relación se repite a menor escala en cada uno de los dos edificios, que se vertebran a lo largo de patios en toda su longitud. Estos vacíos lineales se interrumpen tan sólo por los núcleos de ascensores y escaleras, convirtiéndose así en un espacio de encuentro. La tipología resultante de edificios en H reduce a diez los núcleos de comunicación necesarios, permitiendo a la vez la doble orientación de todas las viviendas. Una misma organización se ciñe sobre cada uno de los cuatro bloques que integra el conjunto, desglosándose en una crujía estrecha que agrupa las cocinas, los tendederos y los baños a lo largo de los patios, y otra de mayor profundidad abierta hacia el exterior en la que se suceden los dormitorios y los salones. Para asegurar la correcta ventilación de los patios —cubiertos por un techo de vidrio— se han dejado abiertos sus testeros y se han perforado puntualmente los propios bloques con vacíos de dos y tres alturas que concilian la escala doméstica de la vivienda con la presencia urbana de la manzana.

El riguroso orden de agrupación de las unidades de habitación se ha traducido en unas fachadas estrictamente moduladas a partir de los paneles de celulosa-cemento que revisten los edificios formando una fachada posventilada. El ahorro que ha supuesto el reducido número de núcleos de comunicación ha permitido aumentar las calidades de ciertos acabados, como las carpinterías de madera que resultan poco habituales en el contexto de la vivienda de protección oficial. Al interior, un pavimento continuo bajo la tabiquería de cartón-yeso permite a los usuarios cambiar la distribución sin grandes obras.


Cliente Client

Visesa, Vivienda y Suelo de Euskadi

 Arquitectos Architects

Francisco Mangado; Roberto Ercilla, Miguel Ángel Campo (dirección obra site supervision

Colaboradores Consultants

A. Aizpuru (coordinación obra coordination); J. Valdivieso, J. García (aparejadores quantity surveyors); E. Martín (estructura structure

Fotos Photos

César San Millán