Mercado de Carandá, Braga
Eduardo Souto de Moura 


Una antigua granja sobre una colina, muy cerca del centro de Braga, fue el terreno elegido para la construcción del Mercado Municipal de Carandá: un edificio lineal cuyo trazado se apoyaba en los dos caminos perpendiculares que unían el recinto con la ciudad, ocupando su intersección. La idea del proyecto era crear una calle cubierta, un fragmento de ciudad capaz de proponer una malla urbana. Para lograrlo, el edificio se organizaba mediante una trama regular de pilares sobre la que se situaba la losa de hormigón de la cubierta, elevada por encima de los muros laterales.

Veinte años después de esta primera intervención, la malla propuesta por el mercado se había consolidado en exceso, y el edificio se vio rodeado por construcciones residenciales hasta ahogarlo, volviéndolo obsoleto. Por ello, se propuso transformar el mercado municipal en un ‘mercado cultural’ con nuevas dotaciones: una escuela de danza, alojada en el ala sur del edificio y realizada en una primera fase, y una escuela de música en el ala norte, ejecutada con posterioridad.

La escuela de danza ocupa los antiguos puestos de frutas y verduras invirtiendo los llenos y los vacíos. Así, la losa de la cubierta fue derribada, permaneciendo algunos de los pilares descabezados como testimonio del pasado del edificio, a modo de ruina. El espacio bajo la losa fue convertido en un jardín a cielo abierto, mientras que la escuela de danza se adosó al muro oeste del mercado, iluminada por dos grandes patios cuadrados interiores y por un conjunto de pequeños lucernarios de cubierta. Del otro lado del jardín, los puestos cerrados han conservado su función comercial, transformándose en tiendas con fachadas acristaladas.

La escuela de música, por su parte, ocupa un volumen prismático paralelo al muro de piedra de la cara noreste del mercado. El programa se desarrolla en dos plantas: la escuela propiamente dicha en la planta baja, y un auditorio con capacidad para 157 personas en el nivel de sótano. Gracias a su posición en planta junto al vestíbulo de acceso, el auditorio constituye una pieza autónoma que puede funcionar de forma independiente de la escuela. Grandes ventanales iluminan el interior de la sala, que muestra un acabado de ladrillo cerámico. Un pavimento de adoquines de granito rodea el edificio hasta el antiguo acceso central del mercado que pasa a ser, en esta configuración, el punto de entrada principal del conjunto. De esta forma se refuerza el carácter unitario del Mercado Cultural de Carandá, completando un proceso de transformación que ha de reanimar la vitalidad del edificio.


Arquitecto Architect

Eduardo Souto de Moura

Colaboradores Collaborators

João Carreira, João Mesquita

Consultores Consultants

GOP

Contratista Contractor

Roriz Oliveira

Fotos Photos

Luís Ferreira Alves, Manuel Magalhaes, Duccio Malagamba, Christan Richters.