Iglesia de la luz, Osaka
Tadao Ando 

Iglesia de la luz, Osaka

Tadao Ando 


Heredero de la tradición de los corbuserianos japoneses, Tadao Ando se propuso una vuelta al origen y a la abstracción del hormigón, que lleva a cabo sistemáticamente. La extrema obsesión del arquitecto por un espacio a la vez racional por geométrico y poético por vacío se encuentra a gusto en los proyectos de iglesias; en ellas se asimila el espacio de culto al de la meditación, un vacío modulado por la luz y las texturas pero ajeno a símbolos y a objetos de culto, presente en la tradición del zendo y en la de las criptas cristianas. En sus iglesias, esa arquitectura deliberadamente esquemática de planos duros y vacíos poéticos se adapta a la liturgia forzando una extrema ascesis, y despojando la construcción de todo accidente y símbolo, a excepción de la cruz, que adopta una impresionante presencia, aunque limitada a su forma abstracta, evitando aludir a la pasión y a la crucifixión.

Esta reducción del espacio a sus mínimos de expresión para una mayor intensidad se asocia entre nosotros a la cualidad japonesa del poema breve, y permite admirar estas cajas vacías con una emoción interconfesional donde Dios es sobre todo una ausencia positiva. En la Iglesia del Agua y en la Iglesa de la Luz que, ejecutadas sucesivamente, parecen explicarse una a otra, el arquitecto perfecciona su proyecto para el espacio de culto cristiano. En la Iglesia del Agua, Ando no parece encontrarse cómodo con los trabajados volúmenes de su referente Le Corbusier, y prefiere recordar la capilla de los Sirén en la Universidad de Otaniemi, una de las piezas más significativas de su época, y quizá la única que alcanza a responder a Ronchamp desde la misma altura; es una afirmación del aforismo miesiano ‘menos es más’ expresado con mayor acierto que su propio autor supiera hacerlo en su capilla del campus del IIT en Chicago. Ando repropuso el espacio de los Sirén haciendo una interpretación emocionante, donde la empatía panteísta y silvestre de Otaniemi —con sus materiales delicados— se sustituía por la abstracción gris, como sucede con la interpretación del rico paisaje del Japón en la pintura zen de papel blanco y aguada negra. De esta forma actualizaba una arquitectura de un momento anterior y utilizaba su fórmula para abrir posibilidades que él mismo estaba interesado en explorar. E inmediatamente, en la Iglesia de la Luz, recluida en un solar urbano, Ando produce un nuevo salto en la abstracción. Es como si la cruz de la Iglesia del Agua nos hubiera deslumbrado y sólo pudiéramos verla brillar sobre un fondo oscuro; es una experiencia en negativo del paisaje con la cruz...[+]