El campus de Espinardo es un paisaje inconcluso que ofrece aún rasgos propios del medio rural, como son un relieve sin modificar, vistas lejanas y una orientación no condicionada por cons-trucciones vecinas. Sobre una parcela situada entre el aulario general y la escuela de negocios, al pie de un depósito de aguas, la facultad de Economía y Empresa se implanta con vocación fundacional, intentando desde su geometría establecer el sistema de coordenadas que ordene el territorio circundante. Siguiendo la teoría general de sistemas, un entramado tridimensional de circulaciones se propone como esqueleto conceptual y organizativo del edificio, de manera que todas sus dependencias se conectan a esta red, formada por conductos de distinta sección y extendida también a los espacios al aire libre.

Siguiendo la teoría general de sistemas, el proyecto parte del aula como unidad básica para definir una matriz espacial que agrupa piezas de distintos usos y tamaños en cuatro crujías paralelas de anchura constante.

El aula constituye la unidad básica de esta matriz espacial. De tres tamaños distintos, aparece agrupada en cuerpos lineales que generan el edificio repitiéndose en paralelo. Así, las clases mayores ocupan el extremo oeste de cada bloque, mientras las más pequeñas y las intermedias se intercalan para formar la zona central; finalmente, los despachos departamentales, en doble crujía, definen el tercio oriental de cada pastilla. De esta manera, con un ancho constante se da cobijo a estancias de necesidades espaciales dispares, como las salas de gran capacidad o los pequeños despachos del profesorado. El orden tripartito de la planta se subraya mediante una serie de estructuras que atraviesan el edificio en sentido transversal. A esta segunda familia de elementos pertenecen el pasillo que se ensancha a intervalos regulares para formar los vestíbulos de las aulas magnas, y el corredor de servicio, que incluye estancias para pequeños seminarios. En la misma dirección, pero sólo en planta baja, un cuerpo de gran profundidad agrupa las piezas nobles, como la biblioteca o el salón de actos. Desde la autonomía formal que le confiere su planta elíptica, la cafetería se instala en el gran vacío abierto bajo los cuerpos de aulas, dotando de vida a este agregado de prismas.

La orientación de los bloques transversales a la calle llevó a utilizar un muro-cortina de vidrio como cerramiento, limpio al norte y con parasoles al sur, mientras una coraza metálica protege al conjunto del poniente.

La disposición norte-sur de los bloques transversales a la calle llevó a usar el muro-cortina como cerramiento, limpio en el frente septentrional y protegido por parasoles en el meridional. Un paño de acero trenzado se levanta a poniente, envolviendo con una coraza reticular y ventilada las partes nobles del programa. El hormigón fue el material elegido para convivir con el vidrio en el interior, de forma que todo queda a la vista, ofreciendo una imagen contradictoria de ligereza y solidez.


Arquitecto(s)

Carlos Jurado Fernández, Enrique Carbonell Meseguer, Salvador Moreno Pérez

Cliente Client
Universidad de Murcia

Arquitectos Architects
Enrique Carbonell, Salvador Moreno, Carlos Jurado & Juan Sánchez

Colaboradores Collaborators
J. L. Ballesteros (dirección de obra site supervision); C. Marín, P. Cañadas, A. Abadía, V. Moya (aparejadores quantity surveyors) 

Consultores Consultants
Aguilera Ingenieros (instalaciones mechanical engineering)

Contratista Contractor
ACS

Fotos Photos
Duccio Malagamba