Centro de disminuídos psíquicos en Quintanadueñas, Burgos
Carlos Asensio  José María de Lapuerta 

Centro de disminuídos psíquicos en Quintanadueñas, Burgos

Carlos Asensio  José María de Lapuerta 


Entre los años setenta y ochenta y fuera de los límites del centro urbano, se levantó un conjunto de edificaciones en Quintanadueñas destinadas a albergar un centro de disminuídos psíquicos, un programa bien distinto del que podría deducirse de su recio aspecto castrense. Su desafortunada imagen de ‘gueto’, acentuada por el aislamiento respecto al pueblo, requería una reforma que solucionase ésta y otras limitaciones del proyecto original.

En una primera fase, la intervención contempla una mejora en la distribución de los volúmenes y una reubicación de los accesos generales. La gran sala rectangular del antiguo Centro Especial de Empleo presentaba dos problemas: por una parte, una entrada común para trabajadores y mercancías en la cara oeste; y por otra, la conexión directa entre el ruidoso espacio de trabajo y el núcleo de vestuarios, aseos, comedor y ocio. La propuesta resuelve la llegada a la zona de servicio con una nueva carretera que circunvala el edificio por la parte trasera de las naves, manteniendo los muelles y el acceso de mercancías en el lado oeste. En una segunda etapa se construyen otras piezas de escala más doméstica en el centro de gravedad de las ya existentes, y una sala de trabajo al norte, que rompe con el esquema predominante de cubierta a dos aguas. A través de un gran hueco rasgado se descubre la cercha de 30metros de longitud que constituye la imagen más característica del edificio y permite un interior diáfano. En el extremo opuesto al de este frente acristalado se abre un lucernario que ilumina todo el recinto. También se persiguen las mejores orientaciones en los cuerpos centrales: los espacios de ocio y comedor se abren hacia el sur, mientras que los elementos secundarios (aseos y oficinas) articulan el vestíbulo principal. Y así, todos los edificios disfrutan de amplias vistas hacia la llanura castellana y se renueva el aspecto frío y desolado de los antiguos barracones de ladrillo; todo el conjunto adquiere la ingenuidad y el dinamismo de las piezas de juegos infantiles esparcidas en cualquier jardín…[+]