Casa de Blas, Sevilla la Nueva
Alberto Campo Baeza 

Casa de Blas, Sevilla la Nueva

Alberto Campo Baeza 


Un paraje agreste en la provincia de Madrid, mirando hacia la Sierra de Gredos, fue el emplazamiento elegido por una familia para construir su casa. Renunciando a transformar el lugar en el paisaje domesticado de praderas que prolifera en las urbanizaciones residenciales, el proceso de proyecto se ha abordado como una adición de los mecanismos elementales que el hombre en un principio utilizó para procurarse un hábitat favorable en medio de una naturaleza casi siempre hostil. 

La colina, los árboles y el contorno lejano de las montañas fueron el punto de partida de un proceso de colonización del entorno que se inicia con la creación de una plataforma para hacer transitable la fuerte pendiente de la colina, formando a la vez un mirador privilegiado sobre la arboleda. Bajo este plano horizontal, la roca se excava en un primer gesto de refugio ante el frío y el calor. Una construcción elemental procura sobre la plataforma protección contra la lluvia, mientras una delgada piel de vidrio defiende este mirador del viento. La colina se hace así habitable, sin aspirar a imitar o fundirse con las formas orgánicas de la naturaleza circundante.

La casa es una adición de mecanismos para hacer habitable un entorno hostil: un ámbito excavado en la roca para refugiarse del frío, un techado para evitar la lluvia y una caja de vidrio para protegerse del viento.

Como un templo griego emplazado en la altura para captar entre dos planos la línea del horizonte, un dosel de columnas metálicas protege el prisma de vidrio que se apoya sobre el zócalo cerrado y masivo que forma la base de la casa. Este cuerpo semienterrado alberga el programa doméstico bajo una cubierta plana que incluye una piscina y constituye la única superficie horizontal al aire libre de una parcela con 14 metros de desnivel. Con una planta ordenada en franjas paralelas a las curvas de nivel, este plinto de 9 por 27 metros alberga los servicios y cocinas en la crujía de menor anchura que recorre el lado en contacto con la pendiente. En el frente opuesto se alinean los dormitorios y estancias en un vano de mayor profundidad separado de los servicios mediante una estrecha banda en la que se inscriben los armarios, los pasillos y la escalera que asciende al mirador. Una serie de huecos perforados con un ritmo preciso en sus fachadas enmarcan selectivamente las vistas del entorno.

La casa surge de la superposición de una caja tectónica —una estructura ligera de elementos lineales— a una caja estereotómica —un prisma pesado formado por los muros portantes en contacto con el terreno—.

Con un repertorio reducido de materiales, la definición constructiva responde a esta superposición de estratos de distinta densidad. El muro de hormigón del zócalo acusa la textura del encofrado, mientras el cerramiento transparente del mirador se realiza con vidrio carente de carpintería. La simetría de la planta incide además en los modelos clásicos que inspiraron esta casa, que reúne bajo un mismo techo los arquetipos de la cueva y el templo.

Un baldaquino metálico protege el mirador de vidrio ubicado sobre la plataforma de cubierta.


Arquitecto Architect
Alberto Campo Baeza

Colaborador Collaborator
Raúl del Valle

Dirección de Obra Site supervision
Alberto Campo Baeza, Raúl del Valle

Estructura Structure
Mª Concepción Pérez Gutiérrez

Aparejador Quantity surveyor
Francisco Melchor

Contratista Contractor
Siete Encinas, Juan Sáinz

Superficie Floor area
200 m²

Fotos Photos
Hisao Suzuki