Casa Moliner, Zaragoza
Alberto Campo Baeza 

Casa Moliner, Zaragoza

Alberto Campo Baeza 


Levantar una casa para un poeta. Esta era la premisa del proyecto, situado en un solar de unos 440 metros cuadrados en una urbanización al suroeste de Zaragoza. La vivienda adopta un esquema claro y sencillo, ocupando tres plantas rectangulares de seis metros de ancho por doce metros de largo, cada una con diferentes alturas. Un muro perimetral blanco y sinuoso protege y conserva la intimidad de la vivienda, conformando un espacio introvertido pero lleno de luz natural.

La casa se imagina como una caja abierta al cielo y rodeada por un jardín desnudo, metafísico, con suelo y paredes de piedra caliza. Sus tres niveles, además de acoger las diferentes partes de las que consta el programa, quieren ser una división conceptual de sus usos esenciales —el más profundo para dormir, el del jardín para vivir, el más alto para soñar— y de las formas arquetípicas de la vivienda: la cueva y la cabaña. Así, el acceso peatonal se realiza a través de una escalera de un único tramo, que conduce a los habitantes a una plataforma elevada sobre la cota del terreno, a partir de la cual se desarrolla verticalmente la vivienda. Sobre esta plataforma se encuentra la entrada a la casa, que en este nivel se presenta como un ámbito diáfano que acoge la sala de estar, el salón y la cocina: un espacio continuo volcado al jardín gracias a amplios ventanales orientados al sur. La presencia del muro perimetral y la cota elevada de la plataforma aseguran la privacidad de este espacio exterior. Una secuencia de árboles junto al muro y una alberca de cuarenta centímetros de profundidad dan la bienvenida a los usuarios y completan este paisaje artificial.

En el centro de la planta se sitúa una escalera de caracol, metálica y pintada de color blanco, que permite descender a los dormitorios o ascender a la biblioteca. El nivel inferior se ilumina gracias a dos patios ingleses situados a ambos lados de la planta, un área de quietud que contiene los dormitorios y que reproduce la idea de ‘cueva’ protectora. La primera planta, al contrario, encierra una caja llena de luz natural tenue gracias a un gran muro de vidrio traslúcido orientado al norte. La biblioteca que ocupa este nivel es un espacio sereno para leer y escribir, para pensar y sentir.

Una sencilla estructura de pórticos de hormigón armado conforma el esqueleto resistente del edificio. El forjado, previsto de viguetas semirresistentes y bovedilla cerámica, se ejecutó como una losa de hormigón. La fachada presenta un enfoscado en color blanco sobre mampostería, y las carpinterías son de acero del mismo color. El suelo es de piezas de mármol macael blanco pulido... [+]


Promotor Developer
Luis Moliner Lorente

Arquitecto Architect
Alberto Campo Baeza

Arquitectos colaboradores Collaborators
Ignacio Aguirre López, Emilio Delgado Martos

Estructura Structure
María Concepción Pérez Gutiérrez

Aparejador Quantity surveyor
José Miguel Moya

Contratista Contractor
Construcciones Moya Valero, Rafael Moya, Ramón Moya

Superficie Floor area
216 m²

Fotos Photos
Javier Callejas