Derribadas desde finales del siglo XIX para permitir el crecimiento de la ciudad, las murallas que rodeaban Palma de Mallorca han conservado hasta hoy pocos tramos —aquellos situados más próximos al mar, hacia donde la ciudad no podía extenderse—. Quinta fase de un proyecto que comenzó en 1983 y que se ha ido desarrollando a lo largo de tres décadas, la rehabilitación y remodelación del Baluarte del Príncipe viene a completar una vasta intervención urbana sobre la muralla y sus espacios contiguos que se inicia en el tramo entre la avenida Antoni Maura y el Baluarte de Ses Voltes, y continúa con el subsiguiente tramo de Portella, el Baluarte de Berard y la reforma de la plaza de Llorenç Villalonga.

Quinta fase de una vasta intervención sobre la muralla de Palma y sus espacios contiguos, el proyecto recupera un enclave de uso militar y lo convierte en un balcón público con vistas sobre la bahía y el Mediterráneo.

En esta quinta fase, el proyecto recupera el tramo original de la muralla renacentista, construida sobre la árabe cuando el Mediterráneo se vio amenazado por el poder turco tras la caída de Constantinopla (las obras fueron promovidas por el entonces príncipe Felipe —futuro Felipe II— y a él debe su nombre el baluarte, terminado en 1606). Esta fase incluía también la demolición de numerosas dependencias militares (la zona pasó a ser municipal en 1998 tras la firma de un convenio con el Ministerio de Defensa), entre ellas unos bloques de viviendas de siete y ocho plantas que se asentaban sobre el baluarte del Príncipe. 

El área elevada del baluarte que permanece se rescata como paseo público mediante nuevos accesos con rampas y escaleras. Los taludes que las acompañan se revisten con bloques de marés tallados y de piedra de Santanyí en los remates. Así, se ajardinan y se conectan todos los niveles entre sí y también con el antiguo foso que a su vez conecta con el paseo del Parc del Mar. Se construyen rampas, escaleras y muros de contención para vincular los diferentes niveles a la vez que se unen con el resto de intervenciones ya ejecutadas, mobiliario urbano, ajardinamiento... También se acomete la restauración de la cara exterior de los lienzos de muralla que dan a la avenida Gabriel Roca. En el futuro, esta previsto que una nueva plaza arbolada y un centro de información sobre el centro histórico de Palma ocupen el vacío dejado por los edificios de viviendas.

Toda la intervención queda unificada por el empleo de unos mismos materiales —marés y piedras de Santanyí— y la utilización de un pavimento único, construido con adoquín Palma de hormigón color marés, una pieza cuya geometría está inspirada en las formas de la muralla y que ha sido diseñada por los propios arquitectos.


Cliente Client

Ministerio de Fomento, Ajuntament de Palma

Arquitectos Architects

Jose Antonio Martínez Lapeña, Elías Torres Tur

Colaboradores Collaborators

Pau Badia, Alexandre Borràs, Pepe Bru, Borja-José Gutiérrez, Sol Jaumandreu, Yuki Kotake, Francesc Martínez, Roger Panadès, Luis Valiente; Guillem Julià (arquitecto técnico quantity surveyor)

Consultores Consultants

Ana Pérez de Eulate (técnico asesor municipal municipal consultant); Magdalena Riera (arqueología archaeology); Consulting Oficina Tècnica Lluís J. Duart (instalaciones mechanical engineering); Static - Gerardo Rodríguez (estructuras structures)

Contratista Contractor

Pavimentos y Hormigones Carreras + Refoart

Superficie Floor area

5.332,56 m2

Presupuesto Budget

3.012.178 euros

Fotos Photos

Gabriel Ramón, Estop Fotos Aéreas, Martínez Lapeña Torres Arquitectos