Opinión  Arte y cultura 

Una realidad aumentada

Ángela Molina   /  Fuente:  El País
19/12/2020


Obra de Nalini Malani expuesta en la Fundació Miró.

Guerra de estatuas, museos cerrados y despidos, exposiciones y ferias virtuales, subastas para ver en exclusiva las obras maestras… El año deja un apocalipsis artístico como nadie antes llegó a imaginarlo.

Todo el mundo en sus casas observa en silencio las pantallas, el estruendo del derrumbamiento de la historia; las figuras ecuestres con sus elegantes uniformes se descomponen y a los caballos de bronce ya no les tortura la quietud. Los despeñaderos son los ríos y los estanques, las plazas duras de las ciudades. El general confederado W. C. Wickham cae en Richmond; Cristóbal Colón, en Minnesota y Boston; en Bristol es el esclavista Edward Colston quien muerde el polvo, y en Amberes, el rey belga Leopoldo II. En un parque londinense, el monumento a Winston Churchill amanece tras una muralla de antidisturbios.

Las multitudes enfurecidas ya no miran a lo alto de las columnas victoriosas, sino que buscan la realidad más humilde en las calles porque nadie quería acordarse más de ellos. No es un videojuego. La muerte de un ciudadano negro a manos de un policía blanco ha desatado la rabia y, al parecer, todo verdaderamente se hace pedazos menos las salas de estar de los que se han quedado en casa confinados. Otra estatua, ésta de una mujer desnuda, la pensadora y educadora Mary Wollstonecraft, aparece cubierta con cintas y envuelta en mascarillas. La primera feminista de la historia, que no había tenido una respetable fracción de vida, ¿tampoco la logrará en la posteridad?...

El País: Una realidad aumentada


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