Opinión 

1993. La belleza convulsa

Huesca, deconstrucción y catástrofe

Luis Fernández-Galiano 
31/12/1999


Tuvo que ser trece y martes. A las cuatro de la madrugada cedió uno de los cables que sostenían la cubierta del palacio de los deportes de Huesca, y poco más tarde el edificio era un amasijo informe de hierros. La primera obra importante del arquitecto joven español de más talento plástico se desplomó sin causar víctimas; pero entre los restos del siniestro, más similares a una catástrofe ferroviaria que a una ruina arquitectónica, quedó enterrada la inocencia experimental, lírica y audaz de Enric Miralles, que ha perecido bajo los escombros fríos de una obra abrasada…[+]



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