Planta de tratamiento de residuos, Madrid

Planta de tratamiento de residuos, Madrid


La topografía  accidentada que caracteriza Madrid alcanza en el sureste de su término municipal una de sus cotas más bajas y quizá por ello ha sido el lugar tradicionalmente elegido para acumular los desechos de la metrópoli. Dentro del plan para racionalizar el sistema de tratamiento de basuras, el vertedero de Valdemingómez —entre las carreteras de Valencia y de Andalucía— acoge una planta de clasificación y reciclaje junto al Parque Regional del Sureste en que serán transformados los terrenos actualmente degradados.

Junto al futuro parque sobre el vertedero, las instalaciones reflejan el proceso de selección de residuos: puesto de pesaje de camiones (arriba), nave de compostaje (arriba) y planta de reciclado (abajo).

El encargo ofrece la oportunidad de describir una idea contemporánea de naturaleza, entendiéndola como una construcción cultural, que deja de contemplar el paisaje como fondo neutro para incorporarlo al proceso proyectual. El parque se asentará así sobre la topografía transformada del vertedero, manipulándola en función de unas actividades destinadas a equilibrar las diferencias socioculturales existentes entre el norte y el sur de la ciudad. Además de aprovechar las pendientes para la práctica del esquí sobre hierba artificial y el vuelo en ala delta, el parque propone en sus zonas más llanas un uso intensivo que incluye un circuito de pitch-and-putt, pistas de aeromodelismo y motocross, un lago para juegos de aventura, así como viveros y parcelas de xerojardinería. El suelo se cubre con monte-bajo formando bandas que cruzan el solar, disponiendose sobre este tapiz alineaciones curvas de pinos halepensis que terminarán por crear un nuevo panorama sobre el actual vertedero.

La planta de reciclado unifica distintos procesos de selección de residuos bajo una cubierta vegetal cuya inclinación restituye el perfil de la ladera en que se asienta.

Al oeste del parque, las nuevas instalaciones de tratamiento de residuos sólidos se alinean siguiendo el proceso de criba: el puesto de pesaje de camiones, la planta de reciclado, una nave de compostaje y el punto desde donde los restos rechazados se envían a vertedero. La planta de reciclado centraliza un conjunto heterogéneo de estrategias de selección de la basura que encuentra cobijo bajo una gran cubierta verde. Su inclinación se hace eco del carácter gravitatorio del proceso de clasificación de residuos y restituye el perfil de la ladera sobre la que se asienta. Una envolvente de policarbonato reciclado unifica el programa y, junto con el compost utilizado para abonar la vegetación de la cubierta-jardín, insiste en la vocación formativa del centro, que incluye un recorrido museístico al interior destinado a la sensibilización medioambiental del ciudadano. La instalación tiene una vida útil de 25 años, al cabo de los cuales el edificio podrá encontrar un nuevo uso como equipamiento del parque o desmontarse para volver a utilizar sus componentes.

Con una vida útil de 25 años, la instalación podrá desmontarse para reciclar sus componentes.


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Contratista Contractor

 

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Luis Asín

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