Iglesia Unitaria, Oak Park
Frank Lloyd Wright 


En la interpretación de su propia genialidad como demiurgo de su tiempo, Wright se dotó de una fórmula para tratar con la religión, mezcla de Laotsé con un cristianismo protestante filosófico y práctico, una fórmula más bien intelectual y estética que profunda, sobre la cual su interés por el arte japonés, descubierto en la exposición de Chicago de 1893, añadió las notas de unidad en el vacío y de cualidad gráfica. El proyecto de la iglesia unitaria en un barrio donde el arquitecto había construido ya las viviendas de sus clientes le ofrece una oportunidad preciosa, tras el proyecto de las oficinas Larkin, para pensar en el edificio religioso, a la vez desde la escala de lo público, como un pequeño lugar colectivo, y desde la escala de la casa, como una gran sala de familia. 

Wright mismo diría haber confirmado en la iglesia su percepción del espacio como una unidad significativa en sí misma, percepción que habría vislumbrado en el Larkin. En efecto, da la impresión de que la iglesia es un espacio perfecto en su configuración de sucesivos planos de hormigón que encierran un espacio único. Es un espacio de la palabra, parecido a un pequeño auditorio y a una sinagoga, con altillos alrededor y claraboyas como un salón, cuadrado y concéntrico con su centro vacío y la tribuna del orador y el órgano como focos, en un papel parecido al de la chimenea de sus proyectos domésticos. La decoración lineal de molduras quebradas en ángulo recto unifica las superficies y el mobiliario, reforzando la articulación de planos rectos con una red de rayas de madera, como si no bastaran las aristas de la construcción. La estilización geométrica propia de las casas de Wright sustituye a cualquier símbolo de trascendencia o alusión al sentimiento religioso. Las paredes plegadas, molduradas y pintadas de colores pastel contrastan con el exterior del edificio, cerrado, monumental y monolítico, como fundido en una sola pieza de hormigón y sobre el cual la parca decoración de cenefas geométricas alude a un lujo discreto. Un edificio civil y horizontal, como un pariente de la Sezession vienesa que habla con voz más fuerte que sus primos austríacos.

La traza de la iglesia, seguidora de la del Larkin, abre una manera de proyectar articulada y jerárquica, donde lo secundario se dispone ordenadamente alrededor de lo principal; algo que Louis Kahn recogería en una interpretación magistral. Es una planta de Mandala laica, referida a su simetría central, y a pesar de carecer de propósito simbólico expresa con fuerza estética la voluntad de perfección...[+]