Davis Center, Wellesley College
Rafael Moneo 

Davis Center, Wellesley College

Rafael Moneo 


El Jewett Alt Center es, sin duda, una de las obras más logradas de Paul Rudolph. En ella, su admiración por Wright y por la arquitectura italiana se manifiesta plenamente, sin dejar por ello de contri­buir a la configuración de un espacio abierto que se cuenta hoy entre los más característicos de un cam­pus tan hermoso como es el del Wellesley College.

El solar en el que debía levantarse el nuevo conjunto de museo y cine era una escueta parcela dedicada a aparcamiento situada a la espalda del Jewett Art Center, lo que, dada la amplitud del programa, forzaba desde el primer momento a plan­tear una construcción en altura. El diálogo entre el nuevo edificio y el Jewett se convirtió así en el leitmotiv del proyecto. Dicho diálogo implicó enseguida la aparición de un espacio abierto —un espa­cio intersticial— al que pronto se le asignaría la condición de plaza. En ella prevalece la masa del nuevo museo: una mole vertical que decididamente hace sentir su presencia y que se convierte en ele­mento dominante del espacio, en oblicua y animada conversación con la quilla de la biblioteca del Jewett Art Center. Sin embargo, las dimensiones del museo están temperadas por el volumen de las oficinas y servicios que lo conectan con el Jewett mediante una pasarela y por la irregular masa del cine, la cual se adapta a la geometría de las vías circundantes y se relaciona sutilmente con el edificio de Rudolph al compartir con él alguna de sus directrices.

Sobre el volumen del museo o, mejor dicho, sobre el espacio casi cúbico, se actuó con precisión y rigor. Dividir el cuadrado, seccionar, comparti- mentar el cubo, han sido ejercicios frecuentes en la historia de la arquitectura; aquí se resolvieron de un modo elemental, procurando evitar la idea de centro y propiciando, sin embargo, un movimiento hacia lo alto, allí donde se origina la luz, que pasa a ser la auténtica protagonista del espacio. La doble escale­ra divide asimétricamente la planta, ofreciendo así dos espacios alternativos de circulación e imponien­do su propia ley en la disposición de los diversos niveles en los que se distribuye la colección. La verticalidad a la que obligaba el reducido solar se traduce en compacidad.

Sin embargo, la inmediata contigüidad de las salas resultante de esa compacidad no se troca en proximidad. La doble escalera aumenta de hecho las distancias entre una sala y la inmediatamente supe­rior a ella, con lo que contribuye a establecer el intervalo exigido por la diversidad de las obras de arte expuestas. Desde la doble escalera nos despla­zamos en el interior del cubo, lo dominamos, lo poseemos, e insensiblemente atraídos por la cre­ciente luz, llegaríamos a lo más alto.

Tras un tramo de escalera, el visitante alcanza la primera planta, en la que las dos salas destinadas a albergar la pintura de los siglos xix y xx se comple­tan con otras dos: una dedicada al arte africano, y otra, situada sobre el cine, destinada al arte más reciente; a esta última se accede mediante un corre­dor elevado sobre la escalinata. También en esta planta se encuentra el gabinete de obra gráfica.

En un nivel intermedio están las oficinas y la sala de estudio, y es en este nivel donde se produce la conexión con el Jewett. Los estudiantes dispondrán así de un acceso doméstico, privado, entre el museo y el Departamento de Arte, que ayudará a preservar el carácter didáctico de la colección.

En la segunda planta irán las colecciones de arte del Renacimiento y el Barroco, amén de la colección de arte oriental. En estas salas, la luz cenital no sólo se hace sentir a través del atrio, sino también a lo largo de las hendiduras que corren paralelas a los muros. Y, por último, en la planta más alta, que disfruta de todo el esplendor de los lucernarios, se dispondrá la rica colección de escultura, y desde sus ventanas se podrá contemplar todo el campus.

Finalmente, en los sótanos se emplazarán la sala de exposiciones temporales, los diferentes talleres, los almacenes y las instalaciones. Un montacargas de gran capacidad facilita la conexión entre los distintos niveles y las dependencias destinadas a servicios, a las que se accede por la fachada norte.

Un cine, con un aforo de 200 localidades, y un pequeño café completarán el programa descrito. Su geometría es muy diferente a la del museo: el cine ocupa el centro y se adueña por completo de la planta, mientras que el acceso se produce de forma periférica, dando lugar a un espacio irregular y abierto a la plaza que facilita el asentamiento del café. Ambas instalaciones deberían contribuir a incrementar el carácter seudourbano de la plaza.

Para la construcción se han aceptado plenamente los sistemas más frecuentes en los Estados Unidos. Así, en el Davis Center se utiliza como estructura el hormigón armado en los cimientos y los muros, y el acero en la estructura entramada; en los cerramien­tos se emplean hormigón abujardado y ladrillo. El cobre es el material utilizado para la cubierta...[+]


Cliente Client

Wellesley College.

Arquitectos asociados Associate architects

Payette Associates.

Colaboradores Collaborators

V. Kiechel (proyecto project); Richard White Sons (dirección de obra site supervision).

Consultores Consultants

Le Messurier (estructura structural); J. Altieri (instalaciones mechanical and electrical).

Contratista Contractor

Richard White Sons.