Consejo regulador, Roa
Barozzi Veiga 

Consejo regulador, Roa

Barozzi Veiga 


Encaramada a un cerro sobre el río Duero, la villa de Roa tiene una posición estratégica sobre la meseta burgalesa que la convirtió en un bastión cristiano durante la expansión de los reinos cristianos hacia el sur en tiempos medievales, lo que no la salvó del saqueo de Almanzor en su razia de 975. Ya en tiempos más pacíficos, en 1991, fue elegida Sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de la Ribera del Duero, ocupando un edificio que desde el siglo XI hasta el XVI acogió la Iglesia de San Juan Bautista y que más tarde se convertiría en el Hospital de San Juan. La posterior necesidad de rehabilitar y ampliar las instalaciones ha llevado a la construcción de esta nueva pieza cuyo objetivo es incrementar los servicios que se prestaban hasta la fecha y convertirse en un reclamo adicional para la zona.


El elemento clave que condiciona la morfología del proyecto es el intenso desnivel que experimenta la parcela, de unos diez metros respecto de las edificaciones existentes. Así, el nuevo edificio tiene tres niveles por debajo de la cota superior y dos por encima, quedando parcialmente soterrado. De los cuatro volúmenes que emergen uno remata una medianera, otro configura la comunicación vertical con el edificio existente, otro más se adosa a un antiguo muro creando una pieza de cierre hacia la calle trasera, mientras que un último elemento se eleva sobre los demás, como una atalaya facetada dominando el paisaje. Todas estas piezas articulan un espacio elevado de contorno anguloso que ata el tejido de la ciudad y permite que las miradas se deslicen hacia los campos castellanos.

Situada en el límite del pueblo, que remarca con su presencia, la nueva torre se configura como un monolito esencial y aparenta ser el último vestigio intacto de una fortificación medieval arrasada por el tiempo. 

Las fachadas asumen las tonalidades ocres y la rugosidad de la piedra del edificio actual y de su entorno, contribuyendo así a su integración en el perfil del casco. Sin embargo, frente al sobrio revestimiento de piedra arenisca, el tratamiento de los huecos desmiente cualquier equívoco y fija esta construcción en nuestro tiempo. La formación de las aberturas circulares se ha realizado con piezas especiales de piedra, mediante un sistema que permite ocultar las carpinterías para conseguir así un aspecto de baluarte despojado.

En la base de la torre se sitúa el acceso público, que conduce a los usos de mayor afluencia, como el auditorio, la sala de vídeo o la sala de catas. Estos se disponen en las plantas bajas para facilitar la accesibilidad, mientras que los espacios más privados e institucionales se disponen en las plantas altas y en el edificio existente, que se ha remodelado para un uso integralmente administrativo.

Además de alojar varios de los usos públicos, la torre funciona como elemento de conexión entre los diversos espacios del programa y entre el acceso y la plaza pública desde la que se otea el paisaje circundante. 

Desde la plaza superior y a través de una serie de patios revestidos de tramex anodizado dorado se introduce luz natural a algunos espacios enterrados que la necesitan, como la sala  de catas o el auditorio. 

La cubierta se trata igual que las fachadas para transmitir un carácter unitario del edificio. El canalón se integra en la superficie del plano de cubierta, y las carpinterías de los lucernarios se han mantenido enrasadas.


Cliente Client

Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero

Arquitectos Architects

Fabrizio Barozzi, Alberto Veiga

Colaboradores Collaborators

Agnieszka Samsel, Antonis Vourexakis, Tanja Oppowa, Paulo Lopes, Antonio Pinto; Salvador Segura, Ardévols i Associats (arquitectos técnicos quantity surveyors)

Consultores Consultants

Diego Martín, BOMA (estructura structure); Carlos Fernández, Grupo JG (instalaciones mechanical engineering)

Fotos Photos

Mariela Apollonio