Colegio Santa Teresa-Ganduxer
Picharchitects/Pich-Aguilera 

Colegio Santa Teresa-Ganduxer

Picharchitects/Pich-Aguilera 


Construido por Antoni Gaudí, quien se hizo cargo de las obras en 1889 cuando tan solo se habían levantado los cimientos, el colegio y sede de la Orden de las Teresianas fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional en 1969. Debido a su valor patrimonial, al paso de los años y a las diferentes reformas docentes, el edificio se había ido quedando sin espacios suficientes para aulas y para áreas de recreo cubiertas.

Respetando la visibilidad del pabellón de Gaudí, la ampliación reorganiza los espacios de aulas y dota al colegio de un nuevo espacio deportivo cubierto; el proyecto busca minimizar  el consumo en climatización  y en renovación del aire.

La nueva ampliación reubica todos los cursos de Bachillerato y 4ª de ESO, y dota al colegio de un nuevo espacio deportivo cubierto con las infraestructuras necesarias para poder atender a las necesidades de servicio escolar y extraescolar.

Para responder al reto que suponía construir un edificio de nueva planta en un entorno tan singular, se decide ubicar la ampliación en el lugar más adecuado para no afectar a la visibilidad del construido por Gaudí. Así, el nuevo volumen respeta la altura y distancias de los edificios colindantes y se liga funcionalmente al pabellón deportivo existente. El proyecto buscaba además un edificio que hablara de su tiempo, sin dar la espalda a las texturas propias del histórico, y así se opta por una fachada tejida cerámica que hace de gran celosía hacia la calle, y elementos ligeros y luminosos hacia el interior de la escuela. Esta doble piel que tamiza térmica y lumínicamente el interior otorga libertad y flexibilidad para la distribución de las ventanas y los elementos opacos necesarios funcionalmente.

Una doble piel tamiza térmica y lumínicamente el interior flexibilizando al tiempo la distribución de huecos: hacia el interior, elementos ligeros y luminosos; hacia la calle una celosía tejida de piezas cerámicas. 

El pabellón necesitaba dar servicio a un espacio deportivo en planta semisótano, por lo que se propone una estructura metálica colgada que permite dotar al edificio de una planta diáfana. Las aulas se organizan desde un pasillo-distribuidor central que recibe luz, en cada una de las plantas, a través de una chimenea solar. Los interiores están diseñados desde la máxima austeridad y simplicidad, según las estrictas necesidades del centro.

El proyecto está pensado en su totalidad para conseguir el mínimo consumo en climatización y en renovación del aire interior. La vegetación juega un papel importante en la calidad del aire y coopera con las instalaciones necesarias para reducir la contaminación. Se ha optado por sistemas radiantes de climatización como solución que proporciona un mayor confort y transferencia térmica. La ubicación del edificio permite reestructurar el funcionamiento general del colegio y diferenciar claramente un acceso para el alumnado de segundo ciclo, así como dotarlo de servicios extraescolares sin interferir con los horarios y el funcionamiento escolar y de la comunidad religiosa.


Cliente Client

Fundación Teresiana

Arquitectos Architects

Felipe Pich-Aguilera, Teresa Batlle

Colaboradores Collaborators

Ángel Sendarrubias, Pau Casaldàliga (jefes de grupo group managers); Ute Müncheberg (jefe de proyecto project manager); Felipe Pich-Aguilera, Jordi París (dirección de obra site supervision); MoroSoucheiron asociados (dirección de proyecto project management)

Consultores Consultants

Bis arquitectos (cálculo estructura structures); Avant ingeniería (instalaciones mechanical engineering)

Contratista Contractor

Teyco

Superficie construida Floor area

2.845 m²

Presupuesto Budget

2.700.000 euros (PEC)

Fotos Photos

Simón García