Casa de vacaciones, Corrubedo
David Chipperfield 

Casa de vacaciones, Corrubedo

David Chipperfield 


Las casas del pequeño pueblo de Corrubedo contienen el embate del Atlántico a escasos metros del agua, haciendo de la roca su cimiento natural. Como una extensión en altura del irregular litoral gallego, las edificaciones, de tamaños, formas y colores diversos, se apiñan unas contra otras para conformar el límite del núcleo urbano, no demasiado lejos de las singulares dunas de arena que dan fama a este humilde enclave pesquero. Viniendo a rellenar un solar en primera línea de costa, una casa de vacaciones se alza entre las construcciones vecinas —más pendientes de la calle de acceso posterior que de la presencia del océano al otro lado—, apuntando con su cubierta aterrazada y su amplio ventanal a una relación distinta con el lugar.

La forma de la parcela, ligeramente abocinada, parece acompañar la intención de la casa de volcar hacia el mar sus principales estancias. Un pequeño patio se abre paso entre la valla metálica—que sigue la alineación de las construcciones contiguas— y la fachada retranqueada del volumen, permaneciendo como espacio de transición al nivel de la calle. Desde aquí se accede a una sucesión vertical de espacios que alteran su dimensión, forma y luz en función de una relación cambiante con el frente mari-no. En el nivel inferior —por debajo del patio de acceso— se han encajado como camarotes de barco las austeras habitaciones de los hijos. A modo de peine, ocupan una planta que parece excavada en la roca: cuatro estrechos huecos comunican los dormitorios con un balcón corrido primero y con una pequeña rampa después, de manera que un brevísimo tramo separa a los niños del borde del agua. En la planta inmediatamente superior, un estar diáfano—la cocina se inserta en el grueso muro posterior—funciona como un mirador, protegido de la intemperie por amplias hojas correderas de vidrio como único cerramiento. Las últimas plantas desligan su forma de la del solar, situando los dormitorios principales en dos crujías separadas, entre las que se abre paso un gran hueco abocinado que protagoniza la fachada principal. Sólo una de las piezas continúa en la última planta para alojar el estudio, mientras sobre la otra se ha dispuesto una terraza descubierta: un banco corrido de líneas curvas y una barbacoa la convierten en otro estar cuando el clima lo permite. Distintos materiales acompañan la secuencia: la piedra y el hormigón en el nivel inferior, el vidrio y el metal en el estar intermedio y el enlucido blanco cubriendo el resto de la fachada —donde los huecos semejan los de la arquitectura local— construyen una casa que ata sus muros al lugar para proyectar su interior hacia el mar... [+]


Cliente Client

Evelyn Stern

Arquitecto Architect

David Chipperfield

Colaboradores Collaborators

L. Brooker, L. Donadoni, P. Gallego, V. Jessen-Pike. D. López-Pérez, C. M. de Albornoz, T.S. Müller, A. Talmor, O. Ulmer, G. Zampieri 

Consultores Consultants

C. Fontenla, C. Soane (dirección de obra site supervision); J. Estévez (estructura structure); R. Arminger, The Network (maqueta model)

Contratista Contractor

R. Núñez, D. Vidal, Serinfra

Fotos Photos

Hélène Binet