Almacén de arte Schaulager®, Basilea
Herzog & de Meuron 

Almacén de arte Schaulager®, Basilea

Herzog & de Meuron 


En el origen del proyecto se encuentra la cuestión de la pertinencia de un edificio visitable de almacenamiento de arte. ¿Qué ideas sobre el arte y la estrategia museográfica implica y cómo definirlo arquitectónica y urbanísticamente?

El programa requería un almacén de arte contemporáneo, en el cual las obras utilizarían un espacio considerablemente menor que en un museo, porque estarían colgadas sobre los muros unas junto a otras o colocadas próximas entre sí sobre el suelo. Las obras de arte necesitarían las mejores condiciones térmicas y podrían visitarse con cita previa. Se requerían también algunos espacios dimensionados para albergar instalaciones que no podían mostrarse en el Museum für Gegenwartskunst (Museo de Arte Contemporáneo) en St. Alban Tal. Oficinas, talleres, un auditorio y zonas de carga y descarga completaban las necesidades.

Se intentó así desarrollar un tipo de arquitectura que expresara el almacenaje y el apilamiento como algo sólido y duradero, en contraste con la estética habitual de las instalaciones ligeras de almacenamiento controlado por ordenador. Los masivos muros exteriores se elevarían por tongadas sucesivas, y sus superficies tendrían una textura rugosa. Eso se ha conseguido utilizando en ellos los materiales extraídos en el vaciado de tierras del edificio. Estas capas expresan las cargas y la sustentación de forma simple y clara, y su gran inercia es también un factor clave para el control térmico del interior.

La forma externa del almacén se deriva pragmáticamente de la geometría de la organización interior del almacenamiento y de los condicionamientos de la normativa sobre retranqueo, resultando un volumen poligonal, que parece haber sido extruido del propio terreno. La fachada que vuelca a la calle Emil-Frey hace un quiebro para generar una especie de plaza que sirve para identificar la entrada desde la distancia. Esta entrada da la impresión de estar vigilada por un pequeño edificio de cubierta inclinada, construido mediante el mismo material térreo que utiliza el almacén. Entre la pequeña garita y el quiebro del edificio principal se conforma un espacio a semejanza de un patio de acogida, de atmósfera metropolitana. Así, el Schaulager es un lugar normalmente silencioso y tranquilo, y sin embargo activo y seguro de sí mismo, que extiende la dimensión pública de Basilea hacia el sur, hacia el nuevo distrito de Dreispitz/Münchenstein. El carácter público y urbano de este nuevo espacio se refuerza con dos grandes pantallas de LEDs en las cuales las obras de arte encargadas por el Schaulager se muestran al mundo exterior.


Cliente Client

Emanuel Hoffmann Foundation

Arquitectos Architects

Jacques Herzog, Pierre de Meuron, Harry Gugger, Philippe Fürstenberger

Colaboradores Collaborators

S. Adolf, N. Hatz, I. Huber, J. Johner, C. Müller, C. Pfister, K. Ritz, M. Schmidt, F. Stirnemann, L.Weber, M. Zimmerli

Consultores Consultants

Zachmann & Pauli (estructuras structural engineering); Amstein &Walthert (instalaciones e iluminación service engineering and lighting); Vogt (paisajismo landscape)

Contratista Contractor

GSG Projekt Partner AG

Fotos Photos

Christian Richters, Ruedi Walti, Margherita Spiluttini