Arte y cultura 

Robert Rauschenberg, cincuenta años en vanguardia

Un friso contemporáneo

Robert Rauschenberg, cincuenta años en vanguardia
Arte y cultura 

Robert Rauschenberg, cincuenta años en vanguardia

Un friso contemporáneo

Francisco Javier San Martín 
28/02/1999


Después de haber sido presentada en el Guggenheim de Nueva York, en el Museo de Bellas Artes de Houston y en el Ludwig de Colonia, la gran retrospectiva dedicada a Robert Rauschenberg llegó al Guggenheim Bilbao. El conjunto es apabullante por el tamaño de la exposición, que ha ocupado la mayor parte del museo, por la energía experimental del artista y por la variedad de respuestas que ha sabido ofrecer a la evolución del arte en los últimos cincuenta años, a pesar de mantenerse esencialmente fiel a un lenguaje personal. La muestra, cuyos comisarios son Walter Hopps y Susan Davidson, conservadores de la Colección Menil de Houston, incluye ejemplos bien calibrados de toda la trayectoria artística de Rauschenberg, aunque con una marcada tendencia a dar protagonismo a la obra última, en la que se potencia su inclinación a la espectacularidad. Desde ejemplos tempranos de sus primeras obras, a finales de los cuarenta, pasando por la época creativa de las Combine paintings; sus incursiones desde el mundo de las artes plásticas hasta la escena —especialmente en la danza y la performance—, con actuaciones, coreografías, vestuario y diseño escénico para compañías tan importantes como la de Merce Cunningham, Paul Taylor o Trisha Brown; su interés por la interactividad con el espectador y la tecnología, que comienza a finales de los cincuenta a través de su colaboración con Jean Tinguely —en una clave maquinista próxima al neo-dadaísmo—, continúa con obras que incluyen sonido real y luz, y culmina en 1966 con la puesta en marcha, junto a su amigo el ingeniero Billy Klüver, del EAT (Experimentos en Arte y Tecnología), una organización dedicada a facilitar la colaboración entre artistas e ingenieros con el fin de actualizar las obras de arte en su entorno tecnológico. Sigue el recorrido de la exposición con los assemblages de cartón, papel y tela de los años setenta; las obras de colaboración internacional, enmarcadas en el ROCI (Intercambio Cultural Transoceánico de Rauschenberg); las pinturas y esculturas sobre diferentes soportes; los grandes ensamblajes que se integran en The 1/4 Mile or 2 Furlong Piece, una gran pieza que viene realizando desde 1981 hasta ahora y que en Bilbao ocupó toda la gran sala destinada a exposiciones temporales. Y por último, las transferencias de impresiones digitales sobre escayola que actualizan la práctica del fresco. En resumen: la muestra tiene varias decenas de piezas que justifican la imagen de Robert Rauschenberg como uno de los más importantes artistas de su tiempo...
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