
Arriba: Stefan Reiß. Abajo: Juan Miró
El encuentro de Europa y América a partir de 1492 puede considerarse uno de los acontecimientos más significativos de la historia universal. Los europeos lo entendieron como un ‘descubrimiento’ y se adjudicaron la autoridad para colonizar los vastos territorios, pero inmediatamente quedaron sobrecogidos por el majestuoso paisaje: un ‘nuevo mundo’ abundante y diferente. La tierra podía ser inhóspita y peligrosa, pero con sus maravillas geográficas y con sus recursos se percibía más bien como un vergel lleno de oportunidades. El continente americano rápidamente avivó la imaginación de los colonos.
A lo largo de los siglos, ese impulso utópico ha provocado migraciones masivas hacia América. Los franciscanos en México, los puritanos en Nueva Inglaterra y los jesuitas en Argentina imaginaron el continente como un paraíso cristiano: una tierra prístina, ideal para un relanzamiento de la fe. Una seducción similar sigue moviendo a quienes persiguen el ‘sueño americano’ en pos de un nuevo comienzo...[+]