Rehabilitación de sastrería como viviendas y local, Sevilla
Ignacio Capitán 

Rehabilitación de sastrería como viviendas y local, Sevilla

Ignacio Capitán 


El denso tejido urbano de la antigua Alcaicería de Sevilla se entiende a través de sus poros. Estos intersticios en una zona de la ciudad repleta de habitáculos se convierten en los objetos más deseados, en corredores que introducen la luz natural hasta el corazón del barrio. En los vacíos, el fondo se vuelve figura para definir un tipo de ciudad que fue surgiendo sin que nadie la pensase previamente. La transformación de esta antigua tienda no pretende ahondar en las raíces musulmanas de esta forma de habitar, sino más bien considerar las características actuales de su entorno para abandonarse a lo inmediato, aceptar el pasado como presente, la historia como actualidad, el patrimonio como paisaje a descubrir y poder instalarse en él. Una vez eliminada la dimensión temporal del mapa histórico de la ciudad se superponen todos los estratos y todos los momentos, y se construyen nuevos escenarios.

La calle Siete Revueltas es una de las más intrincadas del lugar. Con varios quiebros atraviesa una de las manzanas que forman parte de ese medio continuo perforado. El proyecto reproduce estos vacíos dentro del constreñido e irregular solar de la sastrería y sus talleres mediante un conjunto de cajas de vidrio que taladran, amueblan y estructuran el espacio que encuentran a su paso proporcionando claridad a todas las viviendas. El destino de los ambientes resultantes queda sin definirse totalmente, de forma que los futuros inquilinos decidan su uso definitivo en el momento en que comiencen a habitarlas.

La luz se convierte, de nuevo, en el factor definidor de los espacios y de las distintas estancias localizadas alrededor de los prismas por los que penetra. El resto de la actuación es mínima; se respetan muchos de los elementos originales de la antigua fábrica a los que se añaden otros totalmente contemporáneos tanto en el interior como en el exterior del volumen, donde las rotundas formas de la cubierta plegada aproximan el edificio al carácter más ‘figurativo’ del paisaje sevillano en un claro intento de conciliación con el lugar.[+]