Laboratorios Jorba, Madrid
Miguel Fisac 

Laboratorios Jorba, Madrid

Miguel Fisac 


Signo de un Madrid optimista y progresivamente moderno que se extendía hacia el aeropuerto en busca de vínculos con el exterior, los laboratorios Jorba salen de los tableros del estudio del arquitecto cuando éste disfruta ya de un reconocimiento unánime. Aunque el cuerpo alargado y de baja altura de las naves de producción alberga la parte más extensa del programa bajo una cubierta de huesos de doble cámara, es la torre de oficinas —que el cliente insistió en convertir en todo un gesto publicitario— la que, con sus cinco plantas cuadradas giradas 45º entre sí y unidas mediante paraboloides hiperbólicos, ha quedado grabada en la memoria visual de todos los madrileños.

«El cliente quería que el edificio llamara la atención y yo hice una torre-anuncio, que la gente acabó llamando ‘La Pagoda’ porque tenía esa combinación de curvas y ángulos en la fachada y un remate de puntas sobre la cubierta. Se hicieron unos moldes de tablillas, porque al estar los antepechos formados por fragmentos de paraboloides hiperbólicos, eran superficies regladas que se podían encofrar fácilmente montado y girando poco a poco los listones. Para hacer un buen encofrado de tablilla hay que usar madera sin cepillar, casi como la que viene directamente del aserradero; si se empapa de agua el encofrado, en vez de absorber la madera el agua que tiene el hormigón, es el hormigón el que toma la humedad de la madera y, al desencofrar, las tablas quedan limpias y el hormigón retiene sus vetas. Pero era un procedimiento que cada vez me convencía menos, porque al fraguar quedaba la textura de la madera, que nada tiene que ver con la estructura y la lógica intrínseca del hormigón.»

Aunque en su momento Fisac no se mostró demasiado satisfecho con la atención que despertó lo insólito de unas formas que él consideraba la parte más frívola del proyecto, la demolición en 1999 de este icono del desarrollismo—que sobrevino cuando el recinto fue vendido por sus dueños a una promotora inmobiliaria para construir un bloque de oficinas—, suscitó una polémica que trascendió el ámbito estrictamente profesional. «Fueron a tirar los laboratorios Jorba porque les molestaba que fuera lo primero que se veía viniendo a Madrid desde Barajas, pero se organizó un lío que no se lo esperaba ni el alcalde [José María Álvarez del Manzano] ni nadie.» Los gestos de apoyo recibidos de los sectores más diversos y el debate desatado en los medios de comunicación—con más de 200 artículos sobre el tema— devolvieron la figura del arquitecto a la luz pública, despertando en las generaciones más jóvenes un renovado interés por su obra... [+]