Escuela taller, Casillas
Javier Peña 


Un solar de casi 4000 metros cuadrados, inscrito en la cuadrícula de huertas que rodea Casillas, fue elegido para levantar una escuela taller dedicada a la construcción de instalaciones efímeras y carrozas para festejos. La vocación industrial del edificio ha llevado a adoptar una solución próxima a la de los invernaderos que empiezan a colonizar el paisaje agrícola murciano: volumetría simple y sistemas constructivos baratos de montaje en seco que acortan los plazos de ejecución. Como si se tratara de un nuevo cultivo, la parcela se transforma en una superficie horizontal asfaltada, una plataforma sin cercas ni vallas, tangente al camino que conduce al pueblo, cuyos límites aparecen delineados tan sólo por las carrozas y esculturas que el propio taller produce.

Para desdibujar su volumen en el paisaje de huertas, la nave-taller se cierra con una envolvente translúcida de chapa ondulada, chapa perforada y policarbonato, sobre la que las carrozas proyectan sus sombras.

Ante la imposibilidad de ocultar el gran volumen del taller en la llanura de huertas y campos de cultivo, se intenta desdibujar su envolvente en un juego de reflejos, brillos y colores ambiguos. La gran nave de trabajo, el porche de almacenaje de carrozas y una galería de tres alturas —que alberga las oficinas y una sala de exposiciones— se agrupan así en un paralelepípedo único que responde a las exigencias específicas de cada uso con pieles de distinta transparencia. La retícula ortogonal formada por los pilares metálicos que sustentan la cubierta y la subestructura de fachada se trasdosa alternativamente con chapa minionda de aluminio, chapa micro-perforada del mismo material y placas estriadas de policarbonato translúcido. Superpuestos en distinta combinación, estos paneles transforman la envolvente en un fanal irisado sobre el que las formas caprichosas de las carrozas se proyectan como sombras chinescas.

Al interior, cada ámbito adquiere independencia espacial mediante la distinta configuración de la cubierta. Una misma viga de celosía triangulada cubre las grandes luces del taller y el almacén dispuesta en distinta dirección para contribuir al arriostramiento de la estructura. Su perfil quebrado queda visto en el porche semiabierto que sirve de almacén y oculto sobre el área de trabajo, tras el falso techo de placas de fibra mineralizada que, siguiendo el trazado de un conoide curvo, evita la resonancia acústica y la reverberación sonora frecuentes en los espacios de gran volumen. En la crujía de oficinas, de menor luz, se recurre a forjados convencionales. En una renuncia explícita a todo énfasis constructivo, la estructura queda embebida entre los paneles de cerramiento, procurando desde la modulación y el uso de soluciones de catálogo una adaptación no forzada de los materiales utilizados.


Cliente Client

Zigurat Decoración

Arquitecto Architect

Javier Peña Galiano 

Colaboradores Collaborators 

Luis Fernando Perona (aparejador quantity surveyor

Consultores Consultants

Tecco (estructura structure)

Contratista Contractor 

Prehorman; Heraklith (paneles sandwich sandwich panels

Fotos Photos

Juan de la Cruz Megías