Museo Oskar Reinhart, Winterthur
Gigon Guyer Architects 

Museo Oskar Reinhart, Winterthur

Gigon Guyer Architects 


Construida en 1915 como un revival del renacimiento francés, la villa ‘am Romerholz’ fue encargada al arquitecto de Ginebra Maurice Turrentini por Heinrich Ziegler-Sulzer. Apenas nueve años después, Oskar Reinhart compraba el caserón, encomendando al mismo arquitecto el proyecto de una galería para su colección de arte. A su muerte — acaecida en 1965— , este mecenas donaría a la Confederación Helvética tanto la que había sido su residencia como lo que ésta contenía. Tras una primera rehabilitación de los años setenta —que habilitaba la galería y la planta baja del edificio principal para el gran público— el complejo ha sido recientemente objeto de una segunda intervención, mediante la que se amplían sus dependencias y se depura la estructura organizativa de lo existente.

Los dos edificios de partida —caracterizados por una profusa sucesión de pintorescos tejados inclinados— se sitúan en el extremo norte de esta finca de tres hectáreas, ligeramente desplazados entre sí para acotar el recinto de entrada y definir en su costado suroeste un pequeño jardín formal. Con la presentación óptima de las obras de arte como prioridad, el proyecto contempla una serie de estrategias que van desde la restitución de los materiales y trazados originales de algunas salas hasta la completa sustitución de dos de ellas. De esta manera, el guardarropa aparece ahora separado de la entrada para facilitar el acceso de grupos numerosos, se ha devuelto al comedor su antiguo esplendor y se han abierto de nuevo aquellos huecos tapiados que impedían la iluminación adecuada de las esculturas de la muestra. Además de estas medidas de consolidación y recuperación, se han construido tres espacios entre la villa y la galería que vinculan todas las dependencias del museo en un recorrido continuo y rematan uno de los frentes del patio de entrada, como signo visible de la nueva andadura de la institución. De estos tres ámbitos, el mayor se destina a la exhibición de pinturas al óleo y los otros dos a dibujos y piezas delicadas que no deben ser expuestas directamente a la luz. En cada uno de ellos su sección incorpora un gran lucernario prismático que, a modo de gran lámpara, reparte tanto la luz natural como la artificial. Desde su cámara registrable, unas lamas controladas electrónicamente protegen del soleámiento excesivo.

Pátina cobriza
Al exterior, la intervención se presenta como un gran cubo escalonado de paños ciegos y abstractos cuya adaptación al genius loci se busca a través de su definición material. Una cubierta de cobre evoca cromáticamente la de la galería y marca la pauta a seguir en la definición de los cuerpos añadidos. Los paneles de hormigón prefabricado que revisten tanto las salas como los volúmenes de sus lucemarios —emergentes sobre la línea de comisa quebrada— incorporan en su masa árido de caliza del Jura y viruta de cobre. Con el paso del tiempo y la acción de la climatología, los paneles se irán cubriendo de una pátina verde producida tanto por la oxidación de los minerales que lo componen como por el sedimento proveniente de la cubierta que arrastra el agua de lluvia. En un paulatino proceso de alquimia, la ampliación del museo viajará en el tiempo hacia sus viejos compañeros.
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Obra
Rehabilitación y ampliación del Museo Oskar Reinhart, Zúrich. 

Cliente
Confederación Helvética. 

Arquitectos
Annette Gigon, Mike Guyer. 

Colaboradores
Andreas Sonderegger, Peter Steiner. 

Fotos
Arazebra, Helbling + Kupferschmid.