Casa Federal, Nueva Gales del Sur
Edition Office 

Casa Federal, Nueva Gales del Sur

Edition Office 


En un altozano que domina el entorno de Byron Bay —un territorio boscoso de pasado aborigen, igual de virgen que cuando lo divisara el capitán Cook—, una casa busca erigirse en santuario para un propietario de intensa vida profesional. De lejos, su volumetría severa y la apagada paleta material parecen conferir la corporeidad de un objeto consciente de la disonancia con su alrededor, acaso como el ominoso monolito de 2001. No obstante, el hormigón azabache de la estructura y las lamas ennegrecidas del piso superior proporcionan al tiempo un carácter táctil y una confortante intimidad física que hubiesen hecho las delicias de Tanizaki.

Organiza la casa un patio central circundado por una galería semiexterior a la que se pueden abrir el estar y los dormitorios, reminiscencia de las verandas de las residencias coloniales, y que además actúa como colchón térmico. Bajo ella, entre la ladera y los soportes apantallados, se inserta el cavernoso espacio de una piscina, abierta al paisaje solo en un extremo y apenas bañada por esa luz incierta que según el escritor nipón «nos hace descubrir lo bello en el seno de la sombra».