Complejo farmacéutico, Lekaroz
Vaillo + Irigaray 


El valle de Baztán es un enclave al norte de Navarra, fronterizo con Francia, naturalmente privilegiado, rodeado de montes y compuesto por pequeñas poblaciones compuestas por la agregación de caseríos independientes.

En el valle de Baztán, en el lugar que ocupaba un singular colegio fundado por los capuchinos en 1888, el quebrado perfil de la fábrica se inspira tanto en los caseríos de la zona como en las montañas que la rodean.

La demolición del célebre colegio histórico de Nuestra Señora del Buen Consejo dejó un espacio vacío para la promoción de la actividad económica en el valle. La implantación de la primera edificación generó cierta preocupación en la población ante el posible impacto de una fábrica de caramelos farmacéuticos: su superficie y volumen escapaban de la escala de la arquitectura habitual en la zona. Desde esta óptica, el proyecto se plantea como una reflexión acerca de la relación entre volumetría y lugar, escala y contexto, tradición y tipología.

Las edificaciones del valle son caseríos de cubiertas inclinadas, de pequeñas dimensiones, que configuran una superposición de volúmenes adaptados a la topografía; por otro lado está presente la ondulante geometría de los montes circundantes. Así, el proyecto se desarrolla como un ejercicio de agregación de cubiertas, una interpretación de la adición de arquitecturas que ayuda a configurar una volumetría capaz de enlazar tradición y naturaleza.

En el interior, el proyecto obedece a las exigencias funcionales derivadas de un proceso industrial y de investigación. El edificio se resuelve mediante diferentes volúmenes que se adaptan a las exigencias programáticas: oficinas, investigación, almacenamiento, preparación y producción, empaquetado y almacén de producto terminado.

El proyecto optimiza los recursos, la volumetría y las circulaciones a fin de conferir al edificio la máxima flexibilidad y adaptabilidad, de manera que pueda responder a la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos farmacéuticos. Se ha buscado así una geometría que permita esa adaptación constante de la fábrica a los permanentes cambios sin modificar su imagen, y que tenga capacidad para albergar, dentro de la envolvente, todos los requerimientos técnicos necesarios.

La imagen final de los volúmenes que conforman el edificio queda unificada mediante la utilización de un color oscuro, que consigue fusionar las diferentes geometrías. Constructivamente, el proyecto se resuelve con una estructura de acero sencilla y un único material envolvente de chapa acanalada metálica —en fachada y cubierta—, ofreciendo una imagen alistonada que intenta evocar —conceptualmente— algunas de las típicas construcciones tradicionales de madera, ennegrecida por el paso del tiempo, propias de la zona.


Cliente Client

Lozy’s Pharmaceutical

Arquitecto Architect

Vaillo+Irigaray: Antonio Vaillo, Juan Luis Irigaray, Josecho Vélaz, Daniel Galar

Consultores Consultants

Mendyra S.L. / E.Iraola, J. Jamar, L.Echamendi (producción y consultora?production & consultants), Raúl Escrivá (estructura structure)

Contratista Contractor

Arcelor Mittal (revestimiento cladding manufacturer)

Superficie Floor area

3.254 m²

Fotos Photos

Rubén Bescós