Vallejo de Orbó es una pequeña localidad que pertenece al término municipal de Brañosera, en la zona norte de la provincia de Palencia, próxima a los municipios de Aguilar de Campoo y Barruelo de Santullán. Desde la carretera comarcal que une estas dos poblaciones se llega al solar de la casa, prácticamente rectangular, de 2.000 metros cuadrados y con orientación este-oeste.

La intensa actividad minera que tuvo lugar en esta zona durante la década de los sesenta generó una gran demanda de viviendas, que colonizaron, sin orden ni concierto, la zona coincidente con el límite septentrional de la parcela; el conjunto resultante, torpe y anacrónico, difiere de los arquetipos y escala propios de este núcleo urbano.

El proyecto se plantea a partir de la ejecución de un muro, prácticamente ciego, al que se adosan tres piezas: a la izquierda, un pequeño porche de acceso o aparcamiento; a la derecha, el núcleo diurno; y en el centro, entre dos corredores exteriores, un tercer elemento de doble altura que completa el programa. La casa, distendida y compacta, se abre a medio-día para disfrutar del valle y se cierra al lado norte por ser el enclave más desfavorecido, tanto por los rigores del clima como por esas vistas desabridas del viejo arrabal minero. Enfoscado con mortero bastardo de cemento y cal con tonalidad rojiza, el muro de cierre establece un diálogo (por el tono) mudo (por la negación de los huecos) con las vecinas viviendas de ladrillo, mientras que el cuerpo central, también enfoscado, confía su pigmentación a la tonalidad propia de la arena. Para contraponer el carácter mueble de la fachada norte a la solidez de la crujía de hormigón, todo el paño interior se recubre con madera de iroko. El uso de materiales y técnicas constructivas tradicionales —cubiertas a un agua de teja curva, vigas de canto de madera laminada, y paramentos coloreados con pigmentos naturales—constituye un homenaje a la dimensión cotidiana de la escala doméstica…