Opinión 

¿Condiciona lo que pensamos el lugar en el que vivimos? ¿Y al revés?

Manuel Jabois   /  Fuente:  El País
30/08/2021


Las miles de urbanizaciones y chalés construidos durante el ‘boom’ inmobiliario’ contribuyeron a forjar una clase media en España de un color político determinado. Un ensayo analiza cómo el urbanismo influye en la ideología de los ciudadanos.

Enrique Pastor, concejal de Juventud y Tiempo Libre en la serie La que se avecina, lleva 12 años avisando al que entra en su piso: “Cuidado, salón a doble altura”. Es, sin embargo, un salón a doble altura ridículo y pretencioso, pues nada más entrar ya estás pisando en falso. Hermosa metáfora de Mirador de Montepinar, la urbanización en la que transcurre la ficción creada por los hermanos Alberto y Laura Caballero. “En su inicio”, escribe Jorge Dioni, autor del ensayo La España de las piscinas (Arpa, 2021), “la serie mostraba la euforia económica del cambio de siglo, los problemas de las promociones hechas con prisa, sin equipamientos ni servicios ni comercio”. O sea, las ventajas del campo a 15 minutos del centro, un lugar seguro y tranquilo en el que formar una familia. “Con la crisis, llegaron los problemas: desclasamiento, precariedad, pisos compartidos, la ayuda de la generación anterior e incluso un desahucio”, escribe. Es la serie española de nuestro tiempo (desde luego, la más vista y la más longeva), “igual que Los Serrano reflejó el optimismo, la apertura cultural y la ortodoxia económica de Zapatero o, antes, Médico de familia mostró que volvía a estar de moda ser de derechas”, dice Dioni...

El País: ¿Condiciona lo que pensamos el lugar en el que vivimos? ¿Y al revés?


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