Kunstmuseum Liechtenstein, Vaduz
Christian Kerez  Morger & Degelo 

Kunstmuseum Liechtenstein, Vaduz

Christian Kerez  Morger & Degelo 


Vaduz no es un pueblo, pero tampoco una ciudad. Es una colección de casas apiñadas contra la masa rocosa coronada por un castillo que domina el paisaje, residencia principesca y sede del gobierno de este minúsculo país cuya principal industria es el turismo. La historia del Museo de Arte de Liechtenstein se remonta a finales de los años setenta, cuando un arquitecto apellidado Von Branca ganó el concurso convocado para su construcción; hubo que esperar a comienzos de los ochenta para asegurar su financiación, aunque el proyecto acabo abandonándose por desacuerdos políticos. Diez años más tarde, un grupo de ciudadanos amantes del arte y con las cuentas saneadas crearon una fundación para la construcción de un museo de arte, establecieron el año 2000 como meta para su apertura y convocaron, en 1998, un concurso al que fueron invitadas quince firmas. Por falta de entendimiento entre las partes se descartó la propuesta ganadora del concurso, del estudio de Zúrich de Isa Stürm y Urs Wolf, y se ha materializado la que obtuvo el segundo puesto.

El edificio parte de una decisión pragmática: aprovechar al máximo el volumen legalmente permitido recurriendo a una caja, que se construye como un bloque monolítico, casi impenetrable a primera vista, cuya superficie ha sido objeto de un minucioso trabajo. Se ha utilizado basalto negro triturado, grava de río con vetas verdes, rojas y blancas, y cemento oscurecido con un 6% de hollín y óxido de hierro. La mezcla se ha hecho in situ, procurando que las proporciones fueran constantes, y puliéndose posteriormente la superficie hasta hacer que pareciese pétrea. Una capa de 6 a 10 milímetros de espesor ha tenido que eliminarse después en un proceso con varios pasos: los poros se rellenaron; se aplicó un tratamiento de impregnado con cera para prevenir la penetración de agua. Este repelente de la humedad sirve no sólo para proteger las fachadas de la corrosión, sino también como antigraffiti, a la vez que otorga cierto brillo. Dependiendo de la incidencia de la luz y también del punto de vista, la caja puede ser de un negro profundo o adquirir una cualidad reflectante, apareciendo como un volumen aristado y compacto o emborronando su perfil.

Todo lo que era negro se torna blanco en el interior, a excepción del pavimento de roble, cuyas tablas enfatizan la dirección longitudinal del edificio. El falso techo de las salas está fabricado con paneles de una delgada lámina de plástico perforado que mejora las condiciones acústicas, y sobre éste hay una cubierta de vidrio practicable con protectores solares. Las juntas casi invisibles de estos paneles facilitan el aporte de aire, mientras su evacuación tiene lugar a través de una abertura situada entre la pared y el suelo. Tanto las cámaras de vídeo como los sensores de temperatura y humedad son casi imperceptibles. El patrón utilizado para el despiece del falso techo sugiere los modos en que pueden dividirse las cuatro salas de la planta superior, bañadas con luz cenital. Además de otras salas de exposición, en la planta baja se encuentran la cafetería, cuyo amplio ventanal corrido es una invitación a los visitantes, y un generoso vestíbulo, al que se accede a través de un zaguán acristalado y que proporciona a Vaduz un espacio público de carácter metropolitano.[+]


Obra
Kunstmuseum Liechtenstein. 

Cliente
Fundación para la construcción de un Museo de Arte en Liechtenstein. 

Arquitectos
Meinrad Morger, Heinrich Degelo y Christian Kerez. 

Colaboradores
N. Woog, B. Theiler, H. Buchmann, D. Strasser, R. Studer; Frey&Schwartz, Wenaweser (estructura); Waldhauser, Vogt, Risch, Kopitsis, Hege, Ove Arup (instalaciones); Lienhard (acústica); Robert & Durrer (gráfica). 

Fotos
Ruedi Walti.